martes, junio 28, 2005

Alucinaciones


Me arrellano en mi sillón junto a la
chimenea donde crepita el fuego, con la copa de
coñac en la mano derecha y la izquierda caída
descuidadamente, acariciando la cabeza de mi perro...
hasta que descubro que no tengo perro.

martes, junio 21, 2005

Fragmentos de un diario del infierno


Ni mi grito ni mi fiebre me pertenecen. Esta desintegración de mis fuerzas secundarias, de esos pensamientos disimulados del alma, ¿se puede concebir, acaso, su constancia? Ese algo que está a medio camino, entre el color de mi atmósfera típica y el despertar de mi equidad.
No tengo tanta necesidad de alimento como de una especie de elemental conciencia. Ese nudo de la vida al que la emisión del pensamiento se aferra. Un nudo de asfixia central. Plantearme simplemente una verdad clara; es decir, que permanezca sobre un solo filo.

Ese problema del enflaquecimiento de mi “YO” no se presenta únicamente con su aspecto doloroso. Siento que menos factores intervienen en la desnaturalización de mi vida, y que poseo algo así como una nueva conciencia de mi íntima perdición. Veo en el hecho de lanzar los dados y de lanzarme en la afirmación de una verdad presentida, así fuese aleatoria, toda la razón de mi vida.

Durante horas, permanezco bajo el efecto de una idea, de un sonido. Mi emoción no se desarrolla en el tiempo, no transcurre en el tiempo. Los reflejos de mi alma están en perfecto acuerdo con la idealidad absoluta de mi espíritu.

De este dolor hincado en mí como una astilla, en el centro de mi más pura realidad, en ese lugar de la sensibilidad donde los mundos del cuerpo y del espíritu se unen, he aprendido a distraerme gracias a una falsa sugestión.

En el espacio de este minuto que dura la iluminación de una mentira, me construyo un pensamiento para evadir una realidad incierta, me precipito sobre una pista falsa que mi sangre. Cierro los ojos de mi inteligencia y, dejando que hable en mí lo irrealista, me brindo la ilusión de un sistema cuyos términos me sería imposible asir. Pero de este minuto de error me queda el sentimiento de haber hurtado algo real a lo desconocido. Creo en las conjuraciones espontáneas, en las rutas hacia las que mi sangre me arrastra.

La parálisis se apodera de mí. Ya no tengo un punto en que apoyarme, una base.... Mi pensamiento ya no puede ir adonde mis emociones y las imágenes que surgen en mí lo empujan. Mi suplicio es tan sutil, tan refinado como áspero. Son necesarios esfuerzos insensatos de mi imaginación, multiplicados por el abrazo de esta asfixia sofocante para llegar a "pensar" en una armonía inexistente.

Estoy estigmatizada por una muerte urgente.... en la que la muerte, verdadera, no infunde en mí el terror. Siento que la desesperación de esas formas aterradoras que se adelantan está viva. Se desliza en ese nudo de la vida a partir del cual las rutas de la eternidad se abren. Es realmente la separación para siempre. Deslizan su cuchillo. Cortan las ataduras vitales que me unen al sueño de mi lúcida realidad. Es esa antinomia entre mi facilidad profunda y mi dificultad exterior que crea el tormento que me hace morir.

Él me habla de narcisismo, yo le contesto que se trata de mi vida. Tengo el culto no de mí, sino de la carne, en el sentido sensible de la palabra carne. Ninguna cosa me toca sino en la medida en que afecta a mi carne, que coincide con ella, y sólo en ese punto exacto en que la conmueve, no más allá. Nada me toca, nada me interesa sino aquello que se dirige "directamente" a mi carne. Y en ese momento me habla del Sí mismo. Le contesto que el Yo y el Sí mismo son dos términos distintos y que no deben ser confundidos, y que son exactamente los dos términos que penden del equilibrio de la carne.

Siento bajo mi pensamiento como la tierra se hunde, y me veo conducida a encarar los términos que empleo sin el apoyo de su sentido íntimo, de su substrato personal. E incluso mejor que eso, el punto en donde ese substrato personal parece unirse con mi vida, se vuelve de repente extrañamente sensible y virtual. Concibo la idea de un espacio imprevisto y fijado, allí donde en tiempo normal todo es movimiento, comunicación, interferencia y trayecto.

Pero esta desintegración que ataca mi personalidad en sus bases, en sus comunicaciones más urgentes con la inteligencia y con el instinto del espíritu, me ocurre en el terreno de un abstracto insensible en el que participarían solamente las partes elevadas de la inteligencia.
Un gran frío, una atroz abstinencia, los limbos de una pesadilla de huesos y de músculos, con el sentimiento de las funciones estomacales que suenan como una bandera en las fosforescencias de la tormenta. Imágenes larvarias que se empujan como con el dedo y no están en relación con ninguna materia.

Me hablan de palabras, pero no se trata de palabras, se trata de la duración del espíritu. No hay que imaginarse que el alma no esté implicada en esta corteza de palabras que caen. Junto al espíritu está la vida, está el ser humano en el círculo del cual éste da vueltas, unido a él por una multitud de hilos...

No, todos los desgarramientos corporales, todas las disminuciones de la actividad física y esta molestia de sentirse dependiente en su cuerpo, y este mismo cuerpo cargado de mármol y acostado en una mala madera, no igualan la pena que hay en el hecho de estar privado de la ciencia física y del sentido de su equilibrio interior. Que el alma falte a la lengua o la lengua al espíritu, y que esta ruptura trace en las llamas de los sentidos una especie de vasto surco de desesperación y de sangre, ésta es la gran pena que mina no la corteza o las vigas de maderas sino la TELA de los cuerpos.

Se pierde esta chispa errante de la cual sentimos que era un abismo que se apodera de toda la extensión del mundo posible, y el sentimiento de una inutilidad tal que es como el nudo de la muerte. Esa inutilidad es como el color moral de este abismo y esta intensa estupefacción, y su color físico es el gusto de una sangre que brota en cascadas a través de las aberturas del cerebro.

Por más que me digan que ese peligroso lugar está en mí, yo participo de la vida, yo represento la fatalidad que me elige y no es posible que toda la vida del mundo, en un momento dado, me cuente junto con ella ya que, por su naturaleza misma, amenaza el principio de la vida. Existe algo que está por encima de toda actividad humana: es el ejemplo de esa monótona crucifixión en la que el alma no acaba de perderse.

La cuerda que dejo salir de la inteligencia que me ocupa y del inconsciente que me alimenta manifiesta, en medio de su tejido de formas que se ramifican, hilos cada vez más sutiles. Y es una nueva vida que renace, cada vez más profunda, elocuente, enraizada.

Jamás podrá esta alma que se ahorca dar alguna precisión, ya que el tormento que la mata y la descarna, fibra tras fibra, ocurre por debajo del pensamiento, por debajo de adonde puede llegar la lengua, puesto que es la ligadura misma de lo que hace y que la mantiene espiritualmente aglomerada, que se rompe a medida que la vida la llama a la constancia de la claridad. Nunca hay claridad en esa pasión, en esa especie de martirio cíclico y fundamental. Y sin embargo vive, pero con una duración con eclipses en la que lo huidizo se mezcla perpetuamente a lo inmóvil, y lo confuso a esa lengua puntiaguda de una claridad sin duración. Esa maldición posee una alta enseñanza para las profundidades que ella ocupa, pero el mundo no ha de oír la lección.

La emoción que conlleva la eclosión de una forma, la adaptación de mis humores a la virtualidad de un discurso sin duración es para mí un estado mucho más precioso que la satisfacción de mi actividad. Es la piedra de toque de ciertas mentiras espirituales.

Esa especie de paso atrás que da el espíritu más acá de la conciencia que lo fija, para ir en busca de la emoción de la vida. Esa emoción que reside fuera del punto particular en que la mente la busca, y que emerge con su densidad rica de formas, recién moldeada; esa emoción que le da al espíritu el sonido conmovedor de la materia; toda el alma se desliza en su molde y pasa en su fuego ardiente. Pero aún más que el fuego, lo que transporta el alma es la facilidad, lo natural y la glacial candidez, esa materia demasiado fresca cuyo soplo ambiguo es ora caliente ora frío.

Ése sabe lo que la aparición de esa materia significa y de que subterránea masacre su eclosión es el precio. Esa materia es el patrón de una nada que se ignora.

La vida va a hacerse, los acontecimientos van a desarrollarse, los conflictos espirituales van a resolverse, y yo no participaré en nada de eso. Nada tengo para esperar, ni del lado físico ni del lado moral. Para mí es el dolor perpetuo y la sombra, la noche del alma, y ni siquiera tengo una voz para gritar.

Yo he elegido el terreno del dolor y de la sombra como otros eligen el del resplandor y el de la acumulación de la materia. Yo no trabajo en la extensión de ningún terreno. Sólo trabajo en la duración, mientras escrito en mi diario...desde el infierno.

jueves, junio 02, 2005

El arte de Medusa


Todos los que me conocen saben que amo la mitología... y hoy tiradota en mi cama me puse a pensar en una excursión por ashá por Grecia.... y me imaginé que en las ruinas de un templo griego (burda de sexy BTW)... me imaginé una ...¿excursión?; no no,,,, esa no es la palabra... una... ay nojoda una visita a un templo al aire libre donde el guía decía:

Estas piezas, damas y caballeros, pertenecen a una época oscura de la cultura griega. Su autor, autora mejor dicho, respondía al nombre de Medusa. De ella se dicen muchas cosas, la mayoría falsas. Sin embargo, lo cierto es que puede ser considerada la madre de la escultura realista, como lo demuestra este grupo de cuerpos humanos. También se dice que fue muerta por un maniático llamado Perseo, quien celoso del buen arte de la señora le cortó la cabeza.

hahahahahahahahahahahahah

viernes, mayo 27, 2005

Manuscrito Hallado en las Banquetas de un Vagón Abandonado en una Estación Cualquiera


-------------------------------------------------------------------------------
Joad Manitu este baby (la historia) no hubiese nacido de no ser por tí, muchas gracias.
--------------------------------------------------------------------------------

La caída del crepúsculo y el repentino avance de la oscuridad siempre ha despertado inquietantes sensaciones en el cuerpo y la mente humana desde los albores de ésta, el efecto de la luna, los truenos y la lluvia puede desatar y despertar sentidos que creíamos totalmente olvidados y que posteriormente nos negamos a aceptar y juramos que las cosas vistas y oídas no son más que sueños de una mente afiebrada y que las conversaciones sostenidas no son más que el efecto de una distorsionada imaginación, pocos entes pueden conocer la cruda realidad, aun así este mi (nuestro) recuerdo de un espacio en el que el tiempo se detuvo!!!

[EL]
Cuando la lujuria del pensamiento se transforma en el deseo de piel, la energía liberada en el acto te puede llevar del cielo al infierno en segundos, la no correspondencia puede desencadenar la más profunda irracionalidad y hacer que caiga el velo de la locura sobre la mente más estable.

Podrás caminar tranquilamente, siente, no pienses, ten cuidado con lo que oigas, estas atravesando pasillos oscuros, tenebrosos. Desciende al espiral lúgubre de tu propio ser; la primera vez no es conveniente abrir los ojos, puede no agradarte lo que encuentres, todos tenemos dentro rincones ocultos como cuartos de confinamiento, donde la locura yace esperando el más leve descuido para azotar nuestra realidad y hacer estallar nuestra mente en una vorágine de sentimientos sin control, capaz de destruir nuestro sentido de individualidad rompiendo los limites de tiempo y espacio, bienvenida…

[Ella]
Siendo consciente de esto la lujuria de mi pensamiento es observarte y desear tenerte. Es mirarte dormir y desear despertarte. Es entregarme a ti y a tu sensualidad sin verte, sin conocerte, sin saber tu nombre, tus sueños, sin saber en donde vives ni de donde vienes.... es solo el deseo intenso de querer conocerte.

[EL]
No siempre es bueno conocer la oscuridad; a veces penetrar en las entrañas de las sombras es volverse sombrío, ¿cómo puedes conocer la profundidad de la sombra que devora hasta las mas potente luz? ¿como puedes desear lo intangible, cuando no puedes ver tan siquiera tus manos frente a tu propio rostro?. Solo puedes sentir mi helado aliento, cuando tu pensamiento divaga en la nocturna quietud de los rincones de tu alma. Yo, soy el ángel de la muerte, aquel que camina a tu lado, aunque no estés consciente de ello.

[ELLA]
....Un destino incierto, ignorado e imprevisible, como el sabor que va a dejarte el primer cigarrillo después de un buen café... Un olor a aquello que todavía desconocemos y anhelamos observar. Desde unas ventanas desprovistas de cortinas escondemos nuestra alma y entornamos los ojos como si eso nos hiciera desaparecer. Los dientes apretados y la mano cerrada en un puño, tan fuerte, tan inconscientemente apretado que las uñas demasiado largas empiezan a clavarse en esa carne débil que no has enseñado a madurar. Aprendes la sensación que te produce lo que ahora reconoces como dolor, la angustia de saber, consciente, que tu piel se abre a voluntad, tú voluntad.

Una mueca en unos labios suficientemente gruesos como para pasar a ser mordidos. Y el sabor a muerte se expande por tus papilas gustativas, explorando una boca que ha permanecido durante una eternidad cerrada. Ni el sonido de tu propia angustia sabrías, ahora, reconocer en un momento donde el sadismo se une con la sensualidad para llevar al máximo la libertad que otorga el placer de la carne.

[EL]
Despertarme el apetito de devorar almas no es la idea de algo que pueda ser vivo en el sentido en que hoy entendemos la vida, mi energía es mas antigua que el tiempo mismo, venir hasta acá es un riesgo, conocerme es saber que soy tu odio tu dolor la ambigua contradicción entre la sensualidad y el sadismo,
hueles la sangre??? en todos lados la tierra la bebe, solo a veces gotea hasta acá, si yo lo deseara puedo hacer que la huelas, que la sientas y que anheles su exquisita viscosidad, puedo hacerte mí aliada, desviar tu cordura hasta limites mas allá del espacio tiempo que conoces.

¿Sensualidad?? cada vez que te entregas a otro ser le coqueteas a la muerte, las primeras sensaciones no se olvidan, surgen, estallan, brotan, fluyen a través de ti sin saber de donde. No importa lo bien que construyas los muros, no importan las reglas, una vez que desciendes por el espiral de la oscuridad, una vez que caminas en la selva más densa sin otra luz que el sonido de tu corazón vibrando con tu alma y la negrura, cuando solapes la locura y la cordura, entonces solo entonces podrás vivir y morir a un tiempo, cada minuto de tu vida cada segundo, es entonces cuando quizás puedas caminar por mis senderos con los ojos abiertos, no importando los fantasmas que te acechen, en un lugar donde la muerte habla y los gritos no poseen ecos ni siquiera en tu alma.

Quizás puedas asomarte a las celdas y mirar lo que tu misma encierras, y aun así no podrás evitar un estremecimiento, sentir el deseo de liberarlas para descubrir una vez hecho, que has vuelto a cometer el mismo error de eones atrás.....ecos de miles de voces en tu cabeza....¿cómo vivirás??....miles de puertas se abren ¿a cuál ir ???

[ELLA]
Mi mente, escribe sola, . Sin ningún consentimiento alborotas los fantasmas que cohabitan con mis neuronas haciéndolos danzar a placer. Me haces garabatear palabras que terminan por olvidarse en el papel transparente manchado por ideas que caen en el abismal espacio ínter temporal. Mi musa es polivalente. Creo que disfruta jugando conmigo, creándome expectativas imaginarias para luego hacerme retroceder en el tiempo. Tus (mis) creaciones la llenan de vida, le ofrecen escenarios que no tarda en descubrir, analizar y arrinconar en mi memoria. Posee un hambre feroz que agota mis sentidos, insaciable, aplacando los detalles, omitiendo las minucias del hecho más concreto y descriptible. El encierro de lo desconocido, el deseo por liberar mi pensamiento me impulsa a caer en profundo foso...que tu has creado

[EL]
¿Mi creación? aun vacilas al caminar!!!, ¿no te has dado cuenta que quien soy en realidad? ¿donde existo? ¿no te has preguntado quién oprime a las musas?, ¿quién ahuyenta la alegría? ¿quién te hace escuchar esos susurros en la oscuridad? ¿quién se alimenta de tus miedos ? ¿quién te hace retroceder?

Bienvenida a mí territorio, a mí juego, estas en mi terreno. Lo peor es que no reconozcas este terreno, aun a sabiendas de que es desconocido y a la vez forjado por tu propia musa, al corromperse por el amor hacia la oscura malignidad que brilla en las noches de luna llena sobre el mar y en las noches sin luna de las simas de tu alma, donde habitan esos seres extraordinarios que atormentaban tus sueños infantiles, cuando papá y mamá no estaban.

¿Quién crees que te hacia ver esas cosas? ¿tiemblas? el sudor frío te recorre, ¿vas despertando?, no te lo aconsejo, es mejor que te quedes aquí, no busques la respuesta al sabor a sangre de tu boca, ni al dolor que oprime tus sienes, olvida el miedo de sensaciones exteriores y permanece en este mundo onírico de visones delirantes, ahoga la visión de la insulsa mediocridad sensitiva en la que has vivido; ¡¡¡enfréntame!!! pero quizá no regreses, aun cuando lo hagas no creerás lo que has vivido, no encontraras explicación a las cadenas, las paredes acolchadas y aun oirás mi voz… Estas viajando dentro de una selva de sensaciones inconclusas deseos abandonados instintos enterrados…

[ELLA]
Tu poder, tu carne, tu aliento se instala sin darme cuenta.... entre célula y célula de mi cerebro, de mi piel, de mi aliento, acomodándose sin invitación en una propiedad ajena acabada de abandonar. Tu sorprendente prepotencia hace que inevitablemente mi mundo empiece a girar a tu alrededor, creando universos de preguntas sin respuestas aparentes. Me fatiga el pensar que empieza a formar parte de mi sin quererlo, ver como lucho por combatir algo que ni he visto. Estudio palabras que nunca imaginé saber y recopilo información que no sabia que existía, mientras las manos empiezan a temblar más de lo normal a cada día que pasa. Sigo sumergida en pozo creado...(ahora) no sé por quien.

[EL]
¿Segura de no saber por quién? que absurda es la pueril naturaleza humana a pesar de ese atisbo de locura que osan llamar razón!!, mientras adoras a la cabra con un millar de crías no puedes evitarme, hagas lo que hagas entrare en ti y te llevare a las profundidades de tu propia naturaleza, a los limites de tu ultimo aliento, sin embargo me resisto a sentirlo.

¿Es posible acaso que titubee ante una simple mortal? ¿quién ha sido creado por quien? aun vibras y tiemblas ante mis susurros, es aun más absurdo que los temores de la infancia, las voces en tu cabeza, ¿aun recuerdas el despertar con el cuchillo en la mano? ¿aun piensas que fue un sueño?, ja ja, todos te miraban distinto después de eso ohh si, a partir de ese momento las peores bestias te lamían las manos en actitud sumisa, ¿no recuerdas acaso aquellos momentos donde el terror y el placer eran una misma sensación? ¿puedes recordar el rostro de quien o quienes te hicieron vibrar?

[ELLA]
La esperanza de un recuerdo dulce va muriéndose en mis entrañas mientras tus pensamientos se codean con algo que intentas destruir, y que deseo que hagas. Y la ilusión de un nuevo día ya no me hace tanta gracia como antaño, cuando admiraba el paisaje que se observa desde mi ventana. La vida pasa frente a unos ojos cansados de ver expectativas que aún pretendes cumplir. Tu tren ha pasado y tú, sigues en el andén, luchando contra el futuro más inmediato y con el pasado que intentas revivir..... Aun recuerdo el rostro de todos los que me hicieron vibrar...pero ellos se pierden cuando siento tu presencia. ¿Es que acaso tu poder no te hace desear mi alma, mi cuerpo, mi mente?

[EL]
¿Recuerdos dulces dices? ¿cómo diferencias dulce de amargo? ¿dulce para ti? quizá amargo para alguien y aun no lo sabes, o lo sabias, pero solo te importó su sabor, sentir es tan importante para los humanos que a veces hasta el egoísmo se adueña de ello, ¿quién te dijo que intento destruir ? Destrucción- creación, todo es uno con todo y al mismo tiempo no son nada.

Los trenes siguen su curso mientras yo sigo el mío, los trenes reciben mi pasajeros, pero tu solo lo has visto como mi medio para huir de algo que no quiero. ¿No volveré atrás? ¡¡¡Ja !!!, la posibilidad de hacerlo me es infinita , no así para el alma humana encarcelada entre lo que cree ser y lo que puede hacer encerrada en su caja de Pandora, aun cuando esta, se encuentre abierta sin atreverse siquiera a recorrerla por temor a lo que pueda encontrar.

¿Hasta cuando temerás a tu propio ser? los demonios internos están allí, en ti, yo los siento y con frecuencia escucho sus llamados. Aun recuerdo el brevísimo instante en que tuviste una visión de esa realidad, una noche en el abismo, el terror te invadió de tal modo, que ni siquiera podías articular palabra, pero mirabas con los ojos muy abiertos, tratando de sentir, adicta a las sensaciones, buscando una explicación racional.

Nadie que sienta mi aliento puede saber con certeza que ocurre. ¿Amigos ? muchos, ¿demonios? infinitos, ¿cómo osas pretender caminar por mis espacios e intentar asomar una chispa de esos pueriles sentimientos humanos egoístas? Ellos sólo enfocan tu propia individualidad, continua tu viaje. Tu adicción a las sensaciones corporales te lleva a querer continuar, ¿ves como el egoísmo esta implícito en ello?, ¿cuántas veces te has dedicado a entrar en alguien por la mera sensación? ¿cuantas veces has robado el alma de alguien por el solo hecho del placer mundano? ¿crees que así despertara kundalini?. Sigue mi aliento y deséame mas allá del tiempo aunque tu ultimo halito de vida se consuma, siempre estarás en este viaje!!!

[ELLA]
Sin embargo..... Palabras caídas en un pozo sin fondo. Te juro, que rabio por dentro, que mis entrañas se remueven y me crucifican al pensar en ti.
Y te prometo, que tu deseo será cumplido… post mortem.

[EL]
Aun así tu último aliento no te pertenece, aun no sabes donde cuando y como, ni imaginas tu condena, la rabia solo te hace desear aun mas la adicción al placer, al vibrar, como mil orgasmos a un tiempo ¿crees poder con eso??? es mejor que bajes del tren. Mira las paredes acolchadas de la habitación ¿puedes acaso moverte?, seguramente aun puedes oír la flauta de Pan en tu cabeza, el bosque la oscuridad y el dolor persisten en tu ser y ahí estarán acompañándote hasta el final si algún día ha de llegar.

¿Dónde estas realmente? ¿qué ha sucedido? ¿dónde están todos? no preguntes tanto, recorrer los laberintos de tu ser acompañado del halito negro no es una prueba de cordura, es mejor no mencionarlo, no confíes en esas personas de blanco, si vuelves a mirar, aquí estaré, de mi no puedes escapar, como yo tampoco lo haré, debo estar ahí en cada momento, te pertenezco y me perteneces, tu alma esta en mis manos, mas mi vida no en la tuya y, sin embargo, te pertenezco, sal del laberinto, es mejor que te guíe nuevamente, la próxima vez puede no ser el momento, tal y como no lo ha sido este.

Es quizá tiempo de llevarte por un camino mas iluminado, más sin embargo, has probado la oscuridad, a ella perteneces, de ella provienes, a ella volverás y allí estaré aguardando...

lunes, abril 04, 2005

Imagenes


La lujuria de sus pensamientos, esos que no contaba era lo que me atraía de su ser. Esos ojos impávidos que te escrutan sin querer ser notados, sentidos... La respiración en la nuca, no hay nada más erótico que su respiración en mi nuca o que sus susurros acariciándome el oído.

No sabría como describir la pasión con la que ese demonio, por llamarlo de alguna manera, ponía sus ojos sobre mi piel.

Palpitaba su mirada en cada bocanada de luz. La luz violácea del sol después de oculto tras las montañas del horizonte. Se ha acostado y la luna esta noche madrugó...

Pero los sueños ocultos mueren como todo, en el pensamiento de los demás... Sabiendo que nada es infinito, que el alma perece en aquellos seres que aún la tienen, que la conservan para bien o para mal.

Mis pensamientos se torman grises y no quiero seguir pensando por miedo a dar con la verdad.

¿Hasta qué grado de distorsión un individuo sigue siendo él mismo?
¿Hasta qué grado de distorsión un ser amado sigue siendo un ser amado?
¿Durante cuánto tiempo un rostro querido que se aleja en una enfermedad, en una locura, en un odio, en la muerte, sigue siendo aún reconocible?
¿Dónde está la frontera tras la cual un YO deja de ser YO?

lunes, marzo 07, 2005

Tour con Grama Seca


Era un miércoles normal en la ciudad de Caracas, me encontraba con Karen (Konda) en la Facultad de Ciencias de la UCV esperando la llegada de dos chiquillos encantadores, Ricardo y Oscar mejor conocido como Oz. Se suponía que la llegada de este par de muñequitos era a las 9 am .... peeeeeeeeeeeero (que fastidio que nunca falta un pero), los nenes llegaron un poco después... pues como que se atoraron en una cola y de paso el piloto es un poco despistado...esa fue la info que me dieron, la cual pude comprobar esa misma mañana.

Luego de amapuches y besos nos fuimos a realiza la respectiva paseada por caracas rumbo a la universidad Católica Andrés Bello. Un suceso curioso:

Ricardo: este.... cómo salgo de aquí?

Esta frase nos acompañó durante nuestro recorrido, pues si bien es cierto que existe el despiste, este niño se lleva la batuta (por los momentos) al manejar en la ciudad de Caracas. Atrapados en una cola (típica de la ciudad) por fin Ricardo logró tomar la ruta hacia la universidad. Les cuento que realmente se hace difícil hablar con alguien cuando Konda y Oz se ponen a hablar.... ajá los niños tienen un tono de voz un tanto...alto.

Llegamos a la universidad... buehhh mejor dicho Al Colegio de Monjas, porque eso es lo que parece. Mientras Oz y Karen hacían una cola Ricardo y yo hacíamos la otra. ¿Saben qué? Todos se ven de un lindos haciendo cola jajajajaj.
Tanta cola y tanto rollo y a la final los chicos no se inscribieron... bueno vámonos a comer porque el hambre pega. Camino al sitio donde íbamos a comer salta una pregunta muy peculiar

Oz: Te acuerdas como llegar
Ricardo: claro

Konda y yo confiadas de esto, seguimos en nuestras respectivas conversaciones. Antes de ir a comer vamos al apartamento de Oz porque él tenía alguito que hacer; para no hacer fastidiosa la espera vamos a escuchar música. Vaya repertorio musical, “Burrito sabanero” “Una canción navideña con mickey, goofy, donald” otras navideñas.... les digo un secreto... aunque mi cara era de tragedia...por dentro estaba muerta de la risa. Llegó la hora de tomar el control y vamos a comer escuchando Stratovarius.

No vayan a creer que llegamos de una sola vez... no no no para nada... lo que pasa es que Ricardo decidió cruzar donde no era solamente para que viéramos un poco más de la ciudad ñ_ñU

Llegamos al sitio donde íbamos a comer (este.... se me olvidó el nombre). Me gustó mucho el sitio y la comida uff.... ajá y tengo que contarles que el Ozito se levantó a la chica que nos atendía...jajajaj .... ahh y les cuento que tomé un cafecito con anís.... si si no pongan esa cara... la vaina sabe muyyyy bien ....me gustó :$

Les cuento que quedamos full...que vaina tan buena. Desgraciadamente ya era hora de regresar porque yo debía hacer maletas para regresar a mi tierra. Pero yo no me podía ir sin conocer los dotes de Ricardo como piloto...cinturón de seguridad en mano y el niño empieza a acelerar...se mete por un carro, por el otro y su servidora empieza a tragar grueso sin decir nadita.....se acerca a un carro y al otro...se va por el lado derecho y capúm... cae en un impelable (hueco)...todo al unísono AUCHHH... les aseguro que a todos nos dolió.

Uds conocen una canción de María no sé que vaina (creo que el apellido es Rivas) que dice más o menos: lo tiran de un lao, lo tiran pal otro y no se da cuenta que va en una moto... bueno adapten eso a Ricardo manejando jajajajajaj... ya sé a quien pedirle que me enseñe a manejar sincrónico en Caracas.

Este ha sido uno de mis mejores viajes...DEFINITIVAMENTE....

Lo que me queda es esperar a que Grama Seca (Ricardo) venga a manejar en la ciudad de Barquisimeto (mi casa) y a que sus pasajeros me cuenten las vivencias de 6 horas de carretera J...pero esa es hora historia que escribiré más adelante.

lunes, febrero 14, 2005

No pasa nada


- Si si si... estoy segura de lo que digo – Dijo Marisela
- Ohhh vamos mujer que son exageraciones tuyas... seguramente lo soñaste... o lo viste en una película – dijo Manuel mientras reía con el resto del grupo.
- Puede ser un deja vu – dijo Martha
- Ayyyyy ya vas a salir con tu psicología barata – dijo Ricardo
- Bueno.... bueno calma, calma que el asunto va en serio – asintió Marisela en un tono de seriedad momentánea. – ¿Creen que estoy loca o que ando jugando? Pues no…... hagamos una cosa... vamos este fin de semana a la casa de la montaña para que se den cuenta de lo que hablo. Ese sitio existe.
- Vale, Ricardo y yo podemos ir – dijo Martha
- Ok amor tu ganas, iremos todos – dijo Manuel dándole un beso en la frente.
- Gracias – sonrió Marisela – voy a la cocina por más bebida

¡Cálmate mujer pareces una loca! Se dijo mientras caminaba a la cocina. Cuando buscaba en la nevera escuchó un ruido entre los arbustos, como quien tropieza una rama seca. Se sobresaltó, sintió un escalofrío repugnante. Trató de agudizar sus sentidos pero solo escuchaba las voces de su novio y sus amigos.

- Ja! ¡Estás pasada de paranoica! – dijo en voz baja

Nuevamente escuchó un ruido fuera de la casa, ahora, mucho más fuerte; dejó caer las botellas y se quedó paralizada.

- ¿Qué pasa amor? – llegó corriendo Manuel
- ¿Todo está bien? – preguntó Martha con tono de preocupación
- Afuera... Afuera – Dijo Marisela llorando, asustada y aterrada.
- No veo nada...seguro fue un animal o algo parecido – dijo Ricardo al mismo tiempo que se asomaba por la ventana de la cocina – Voy a investigar.
- NOOOOOO...no vayas! – gritó Marisela
- Tranquila, no pasa nada.
- Tranquila amiga seguro es un animal como dijo Ricardo – vamos al mueble que estás pálida. Ven déjame ayudarte. Manuel ayúdame por favor.
- Si – dijo Manuel al mismo tiempo que ayudaba a Marisela a ponerse de pie.
- Voy a revisar afuera – dijo Ricardo saliendo por la puerta de la cocina.

Era una noche muy oscura, afuera la temperatura era de –5º C. Ricardo cerró por completo su chaqueta para luego poner atención a lo que buscaba. No se alejó mucho de la puerta para prevenir un asalto sorpresa; trató de ver algo en la oscuridad y al no obtener respuesta en su búsqueda decidió entrar.

- ¡Hey! no ha sido nada...seguro fue un animal. Tranquila Marisela ¡No pasa nada!– dijo Ricardo sonriendo desde la puerta.
- Ves amor.... todo está bien ¡No pasa nada! – dijo Manuel sonriendo

Mientras Manuel y Martha calmaban a su amiga Ricardo estaba cerrando a punto de cerrar la puerta cuando una mano tapó con fuerza su boca arrastrándolo fuera de la casa. No tuvo tiempo de gritar ni siquiera pudo tropezar algo para que se dieran cuenta de lo que pasaba. Movía sus brazos en el aire con desesperación, intentaba ponerse de pie para enfrentar al desconocido pero era demasiado fuerte. La desesperación y el miedo lo invadieron, una dolorosa punzada en la espalda ahogó su miedo en un grito que nunca salió de su garganta.

Sus ojos sobresaltados expresaban un dolor insoportable, lágrimas comenzaron a rodar por su rostro, repetidas veces sentía como se agudizaba el dolor, poco a poco sintió que las fuerzas lo iban abandonando, ya no forcejeaba en el aire, ya no sentía ganas de gritar. La mano que lo callaba se apartó y solo quedó un suspiro del cuerpo de Ricardo.

- ¡Hey! ¿Dónde está Ricardo? ¿No estaba en la puerta?- preguntó Manuel mirando hacía la cocina esperando encontrar a su amigo. - ¿Ricardo? ¿Dónde estás? Vamos hombre que esos no son juegos.
- Algo pasa ... alguien está afuera – dijo Marisela invadida por el miedo.
- Voy a buscarlo y en cuando lo vea me las va a pagar – dijo Martha.
- No vayas por favor...afuera hay alguien, lo sé.
- Vamos Mari, tranquila.
- Por favor.
- No pasa nada, vengo en un momento.
- Tranquila Mari, seguro fue a chequear de nuevo – dijo Manuel.

Martha buscó su chaqueta y salió de la casa. ¡Demonios, que frío! – pensó.
- ¡Ricardo! Sal de donde estés, mira que esos no son juegos. No seas tan pesado.

Se escuchó un ruido cerca de los carros. Martha decidida a acabar con la broma pesada de su novio se dirige hacia los carros hablando en voz baja y protestando por la actitud de su compañero. Camino al sitio donde escuchó el ruido se tropieza con una piedra y cae al suelo. –Lo que faltaba, he manchado de barro mi vestido nuevo. Ricardo me las vas a pagar. Pensó.

Se puso de pie para percatarse de cómo había quedado su traje, tratando de retirar un poco el sucio sintió como una mano tapaba su boca, era demasiado fuerte y sentía como su cuerpo era arrastrado hacia los arbustos. Trataba de forcejear pero fue inútil, trató de gritar y la fuerza de la mano se afincó mucho más.

Se detuvo y su cuerpo fue volteado con fuerza, para quedar viendo con horror el cuerpo inerte de Ricardo. Trató de gritar pero no pudo. El miedo y el horror hicieron que mojara sus piernas con orina. Ya no era un juego. Una voz gruesa le dice: ¡No pasa nada!. El frió entró como una punzada en su espalda. El calor de la sangre recorría su espalda mientras su cuerpo caía con suavidad quedando con los ojos abiertos, congelada en el tiempo.

- Martha no regresa – Dijo Marisela completamente asustada.
- Seguro está peleando con Ricardo por algo, ya sabes como son.
- ¡NO! No me tratas como a una desequilibrada
- ¡No lo hago! Pero mira como estás... estás hecha un manojo de nervios.... No pasa nada
- ¡Basta! He escuchado esa maldita frase toda la noche y ahora mira lo que pasa
- ¡Cálmate!
- ¡No!
- ¡Voy a salir a buscarlos para que te des cuenta del ridículo que estás haciendo.
- ¡No no no no! No mi amor no salgas por favor – dijo Marisela en tono de súplica.
- Ya vengo

Marisela se quedó sola en la sala. Sentada llorando en el mueble mientras veía como Manuel se alejaba por la puerta principal.

Estaba demasiado oscuro para ver algo; caminando despacio para no tropezar con nada escuchó una voz débil en las cercanías. Agudizó su oído y pudo escuchar nuevamente el lamento. Caminó rápidamente al sitio de donde provenía el sonido. Se topó con una rama que le lastimó el rostro.

- ¡Genial! Tengo un amigo loco, su novia es una puta y mi novia está a punto de volverse loca y ahora me pego como un pendejo con una maldita rama ¿Algún pájaro quiere cagarse en mi chaqueta? – dijo caminando mientras con la mano trataba de aliviar el dolor.

Se tropieza con algo y por poco cae. – ¡El coñísimo de la madre! – exclamó. Sacó de su bolsillo un yeskero para ver con que se había tropezado. Con dificultad se da cuenta que es una pierna. Era Ricardo

- ¡Coño me asustaste! Párate y vamos adentro antes de que a Marisela le de una embolia de lo paranoica que anda – dijo mientras movía la pierna de su amigo con la punta del zapato.

Una mano tapa con fuerza su boca y sin dar tiempo a que se moviera o tan siquiera se percatara de lo sucedido un filo helado se hundió en su espalda. Manuel al sentir el frío metal trata soltarse, su asesino lo deja pensando en el juego del gato y el ratón.

Manuel se va corriendo hasta los carros tratando de abrir alguna puerta. Un leve roce de la hoja metálica hace que la sangre corra por su cuello; Manuel no puede gritar. Al caer tropieza su mano con un tronco de madera. En un esfuerzo intenta golpear a su atacante pero sus movimientos fueron inútiles.

Siente como su cuerpo es arrastrado hacia la casa. Con mucha dificultad pudo ver su rostro en el espejo y detrás a Marisela sonriendo, solo pudo escuchar: ¡No pasa nada!.

- Estamos reportando desde donde ocurrió un triple homicidio. En el perdieron la vida tres jóvenes Manuel, Ricardo y su novia Martha. La única sobreviviente de este crimen fue la joven Marisela quien está recluida en el centro clínico Bárbula. La policía sigue en la investigación del caso.

La habitación estaba recubierta por paredes blandas, su ropa era blanca, su cabello estaba suelto y desarreglado. Movía su cabeza de un lado a otro.

– NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
– Marisela que sucede, estás sudando, tuviste una pesadilla, tranquila, respira. No pasa nada. Dijo Manuel en un tono dulce y preocupado.

Marisela se levanta de la cama para calmarse un poco, va hacia el baño y abre la llave del lavamanos. Humedece su rostro y al levantarlo se exalta al ver el rostro de Manuel en el espejo.

- ¡Idiota!, me asustaste.
- ¡No pasa nada!
- Hazme un favor... no digas esa frase, no la soporto.

Marisela es tomada con fuerza. El roce de una hoja metálica hace que la sangre corra por su cuello.

- ¡No pasa nada! – dijo Manuel.

martes, febrero 08, 2005

¡Tengo frío!


¡Tengo frío! – Se dijo - ¿Dónde estoy? Ahhh si, ya lo recuerdo.... estoy... sólo estoy. Me parece mentira llevar tanto tiempo encerrada, sin ver un poquito de luz, ni siquiera sé que tengo a mi alrededor; no recuerdo como son mis manos, ni mis pies, no sé como es mi cuerpo .... ¿cómo saberlo si no puedo ver?

¡Tengo frío! – pensó nuevamente – me pregunto ¿cuánto tiempo debo esperar para salir de aquí? ¿y si no salgo? ¡Heyyyyyyyyy! ¿Hay alguien afuera? Jaajajaj como si los gritos de mis pensamientos los fuese a escuchar alguien ¿será que puedo moverme?

¡Tengo frío! – suspiró en sus pensamientos - ¿y si extiendo mi mano? Lo que pensaba.... nada. Tengo ganas de llorar, pero no sé como se hace eso, o mejor dicho no lo recuerdo. Siento deseos, muchos; pero no sé distinguirlos; siento que estoy viva de esta misma “Nada”

¡Tengo frío! ¿Llevo acá días, horas, semanas, meses?

¿Qué es esto? Ya no tengo frío, me duele el cuerpo, siento ganas de salir de donde sea que estoy...¡Tengo miedo! .... por algún motivo no quiero salir...la oscuridad es todo lo que conozco. ¿Qué me pasa? ¿Quién soy? ¿Voy a morir? ¿Estoy muerta?

¡Tengo miedo! ¿Y si todo debe ser así? ¿esto es la vida o ...la muerte? ¿Quién me puso acá? ¿por qué lo hizo?

Una luz.... ¿cómo sé si es una luz? Nunca he visto una ... pero me hace sentir diferente.... es como si me llamara; su llamado es más fuerte, siento que debo ir pero... tengo miedo. Supongo que es lo único que he visto. Iré.

- Nació - dijo alguien...

Ahora entiendo.....

jueves, febrero 03, 2005

Agonía



Se despertó ciego, no veía nada, todo era oscuro y caluroso. No comprendió donde estaba. Intentó hablar, clamar, llamar a alguien, pero el esfuerzo de sus pulmones fue coronado con intenso dolor y un silencio lúgubre y sepulcral lo invadió.

Acostado... no podía moverse. Seguía sin entender que pasaba ... trató de recordar pero su mente estaba envuelta en las mismas tinieblas que sus ojos... ¿Era un sueño? ¿Acaso estaba encerrado en algún lugar? ¿o podía estar muerto...? ¿supuestamente en un ataúd? ¿condenado al infierno?

En el ahogante ardor que le oprimía escuchó lejanos lamentos que no pudo descifrar, gritos, llantos, sollozos ... como...provenientes de un pozo muy profundo y lejano y aun así podía escucharlos. No los pudo entender, eran demasiado débiles. Se asustó... pasó horas en pánico, aterrorizado, ¿Eran los lamentos de los que purgan sus culpas?. La incertidumbre lo torturaba, y sintió que su orina se soltaría en cualquier instante, ..., era el terror del hombre, sentimiento visceral, ancestral, que recorría su cuerpo y su mente. Cerca estuvieron algunas lágrimas; pero su esfuerzo y orgullo las reprimieron con tensión.

De repente tras largas horas de desvaríos, en el espacio de un segundo, un instante ... ínfimo.. una esperanza. Pareció reconocer una palabra, aunque paradójicamente hablando ... no la entendió. A pesar de eso pensó en una posibilidad distinta. Esos gritos casi mudos, esos lamentos infrahumanos ¿era hebreo el idioma que oyó?. Se quedó inmóvil sin respirar, escuchando atento y ansioso, agudizando sus sentidos. Luego de una eternidad petrificado, lo supo

- ¡Qué sinfonía magistral! ¡Era hebreo! ¡Si! ¡No estaba en el infierno! – pensó - ¿entonces? ¿soy prisionero? ¿estoy en una celda? ¿no es preferible ser prisionero de los hebreos que estar condenado al Averno?.

Peter se sintió más sereno, aliviado,...el cansancio lo venció al fin.

Alguien lo despertó, alguien que no habló. En la oscuridad lo alimentó bruscamente con un caldo grasiento que tragó con asco y dolor. Sintió que las cucharadas le laceraban los labios y que el caldo le causaba ardor en la garganta, pero tenía hambre. ¿Quién era? No lo supo. Siguió pensando en su situación, en el silencio. No podía moverse.

Sospechó que lo tenían amarrado; pero no podían tener amarrados sus sentidos

- ¿por qué no veo? ¿por qué no escucho? ¿por qué no puedo hablar? ¿porqué no siento mis dedos cuando los muevo? .... solamente olores me conectan con lo tangible y certero.

Pensó mucho esa tiempo decidido a acabar con su vital acertijo. Sabía que si lo hacía con determinación sin descanso, terminaría recordando algo... poco a poco comenzaron a desfilar las imágenes por su cabeza. Fuego, tanques, humo y sangre... y de golpe un escalofrío repugnante recorrió su cuerpo. Recordó que era un soldado, Peter Holme “Era .... es mi trabajo desactivar minas terrestres”, se dijo asustado y triste.

Luego de un instante, un presentimiento ..., como un gélido presagio se le vino encima... y una luz brillante se transformó en un estallido que hizo implosión en su cerebro... Peter recordó todo...

¡Eso ocurrió! Una mina.... una mortal mina explotó en su cara y en sus manos... a la razón supo que había perdido las manos, que no veía, y ¿cómo?, sin ojos... lloró durante horas o días, realmente el tiempo era irrelevante; la humedad le dio la certeza de las vendas que le cubrían el rostro.

Cuarenta días habían pasado.... le parecieron un siglo.

El último día por la tarde, el cuarenta, la respiración se le hizo muy trabajosa y el dolor insoportable, lo poco que inhalaba le quemaba las entrañas, se desesperó, intentó gritar a pesar de saber que su voz nunca más iba a brotar, movía la cabeza, le ardía todo el cuerpo como si sus venas acarrearan fuego en vez de sangre. Tuvo la certeza de que había llegado la hora, y, aunque estaba asustado, se sintió aliviado.

Tranquilizándose pensó en despedirse, pero nadie vino a su corazón. Siempre estuvo solo, tan solo como en estos instantes finales. Lloró otra vez, gimiendo arrepentido. “Gimiendo por lo que no fue y por lo que no hizo, gimiendo por lo que tuvo y por lo que no dio; lágrimas por la vergüenza de nacer y morir llorando”.

Entrada la noche, percibió, en su solitaria agonía, un aroma, exquisito y refrescante que lo serenó; sabía que era una mujer a pesar de que nunca había olido el perfume de una. En la lejanía, como si procediera de un sueño, escuchó una dulce voz que le hablaba.

Solo pude entender “poemas de amor y una canción”, y él la pudo ver sin mirar, pudo sentirla sin tocarla ... ¿Era amor? ... pero él no lo sabía... solo sabía que ella dijo “poemas de amor y una canción” .

Cerrando el libro, y con su último suspiro y una alegría infinita en el corazón... Peter murió.

lunes, enero 31, 2005

Manual del misántropo



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Aclaro que esta no es una de mis historias... pero merece mucho estar en mi blog...espero la disfruten tanto como yo :)

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Empecé a odiar el mundo, odiarlos a todos ustedes, desde edad muy temprana. Los ojos de un niño son más agudos que los del antropólogo más reconocido. El odio comenzó con el extraño rechazo a mi nana. Apestaba. Ahí tomé conciencia de los cuerpos. Me daba cuenta que por naturaleza son sucios. Hay que lavarlos para que no huelan. Pero ella, mi nana, ni el agua la hacía justicia. Tenía una mugritud milenaria, hasta podía decir que cultural. Cuando crecí, adolescente aún, me dí cuenta que ella no era culpable de su suciedad. El responsable era el mundo y todo lo que había en él (y todo lo que creaba, como la noción de Dios y las sociedades). Empecé a sospechar
que había una relación entre el olor a ajo y a caja de zapatos de mi nana, y el país en el que vivía; pero, poco tiempo después, México traspasó fronteras y la sospecha se empezó a extender allende del río Bravo, del Atlántico y de todos los rincones de nuestro planeta. "¿Cuánta gente con olor a ajo habrá en el mundo por culpa del hombre mismo y de su creador?", me cuestionaba. Y es que, al final de cuentas, ¿por qué tuvimos que ser creados con cuerpos que se apestan?

La adolescencia es la etapa clave para toda aquella misantropía que se digne de serlo. En esa época dejé de sentir admiración por las mujeres. Veía que mi madre, la gran señora, hacía las mierdas más grandes de toda la familia. Me preguntaba si mi vecina, aquella niña coqueta que me cantaba cuando pasaba por su casa, haría las mismas cacas en el baño de su departamento. La respuesta era sí, lo hace. Perdía horas maldiciendo la hora en que Dios hizo que las mujeres cagaran y se echaran pedos. ¿Acaso no eran demasiado bellas para esos menesteres primitivos?

Luego la maestra de biología hizo la gran revelación. Además de los compromisos naturales de las mujeres con sus vejigas, cada 28 días, sangraban. ¡De por sí repulsiva la sangre, era inconcebible que justamente por la parte a la que nunca le quitaba la vista ni a mi mentora ni a mis compañeras era por donde salían los chorritos del vital líquido!

Me aparté de los círculos románticos que se imponían los adolescentes, como el ir en grupo a ver una película cursi o noches bohemias debajo de una farola. Sacié mis estúpidas necesidades sexuales con las prostitutas, las dignas rameras que cobran por ser putas, a diferencia de aquellas que lo son y, pobres idiotas, no cobran ningún centavo. Lancé mis saetas hacía el hombre ordinario. El sudor, entonces, tomó unas dimensiones insospechadas. La transpiración de los humanos era inversamente proporcional a mi desprecio.

Observaba en todas partes caras brillosas, humanos que se entregaban al trabajo cinco días a la semana y otros dos en lavar sus pañuelos y ropas ennegrecidas. Dormir, despertar, trabajar; trabajar, despertar, dormir. Cumpliendo fielmente el destino impuesto por quién sabe quién. ¿Dije por quién? ¡Ah, no, es el destino mandado por el Señor! ¿Señor? Sí, el Señor. El principal error de los humanos es cuando toman demasiado en serio los designios de los Señores. Tenía razón (el seguramente maloliente) Marx, cuando dijo que la religión es el opio del pueblo. Dios es la perfecta excusa para que los hombres no hagan algo mejor con sus vidas (como acabar con ellas, por ejemplo).

El sudor en los rostros me llevó a angustías terribles. Diseccionaba los cuerpos de mis semajantes y veía monstruosidades. Maldecía la hora en que la naturaleza nos hizo revestirnos de piel. El mundo no sería el mismo si convivieramos con cuerpos viscosos, rojos y con los órganos a la intemperie.

Para ser un misántropo basta con ser de clase media; con esa rara oportunidad que te da el tener noción del estilo de vida de la clase alta y el padecer, además, casi como destino irremediable, las angustias de la clase baja.

Y es en el auto, taxi, metro, fiestas, discotecas, restaurantes, videoclubes, centros comerciales, los alimentos que todo buen misántropo ha comido para odiar la existencia de sus semajantes (los mismos que otros misántropos degluten para odiarnos a nosotros mismos). Es moralmente inaceptable no odiar a la humanidad después de cumplir con los requisitos sociales. Una fiesta es el mejor ejemplo para sacar argumentos odiadores. Las personas se bañan, echan encima perfumes y lociones cuya publicidad, por cierto, debería decir: “porque tu cuerpo se apesta, usa este producto para disimular la inmundicia de tu condición humana”. Luego viene la música que se aprestan a bailar en total cumplimiento de un ritual primitivo. Y ahí los miras, absortos ante el sonido de la música, encerrados en cuatro paredes, apateando
rítmicamente, sus pieles iluminadas por la luz intermitente de focos multicolores. Bailar, bailar porque sí, porque es divertido, porque los señores se satisfacen viendo los culos de las jovenes, porque las señoras envidian los culos que ven sus maridos, porque cumplen con el deber de sentirse personas, porque es divertido que te suden las ingles, las nalgas si bailas mucho o no bailas nada, porque es divertido ir al baño cada 10 minutos para orinar las bebidas tomadas mecánicamente, porque es satisfactorio ligar con los demás, porque me siento realizado que vean
mis estúpidas ropas almidonadas que por dentro empiezan a estar húmedas, porque me divierto inventando o imaginando historias eróticas de las parejas que veo a mi alrededor.

Alguna vez me llegué a imaginar tomar un video personalizado a todas esas personas, tocar la puerta de sus casas y enseñarles lo grotesco que resulta su existencia, movimientos, poses que utilizan cuando bailan, coquetean, beben, fuman; que vean lo asqueroso de sus rostros brillosos, lo patético de sus carnes gelatinosas, lo falso de sus sonrisas, el maquillaje corrido, los pliegues arrugados de sus vestimentas, sobre todo en la parte de las nalgas. Pero entendí que la imagen del ser humano vista en la televisión no es repulsiva; antes bien, es admirada.

Para odiar el mundo hay que abrir bien los ojos en los lugares públicos. Mirar a las personas por detrás es entender la pequeñez del hombre: sus espaldas ciegas, los lóbulos torpes de las orejas, la nuca inútil, la cabeza ignorante de lo que pasa por la vida detrás suyo. Al menos los búhos no tienen ese problema. Pueden girar libremente su cabeza 180 grados y ver lo que les dice el mundo a sus espaldas.

Pobres diablos los humanos. Son felices con sus pequeños sueños, el televisor nuevo, el microondas, los pagos a plazos, el empleo de los miles de pesos. El mayor viaje de su vida, por lo general, es la luna de miel. Acapulco con sus tres días y dos noches ofrece el éxtasis de la aventura, los confines del universo; fornicar sobre camas usadas por otras miles de parejas igual de mediocres que ellas. Y aquí, lector, llegó a la época en que crecí, cuando me volví un adulto odiable, y dignamente odiado. Y es que empecé a sentir poco respeto por la palabra amor. Pero no por su significado como tal, sino por lo que las personas han hecho de su significado. Un misántropo conocido mío me dijo que si él fuera la palabra amor desaparecería del mundo: "Que las personas -comentó- se las arreglen sin mis cuatro letras". Lo más sensato que he escuchado en mi vida. Es así que perdido el respeto por la palabra amor (¿podría ser de otra manera?) perdí el respeto por las mujeres. No hay nada más aburrido en el mundo que una mujer enamorada. Me encolerizan, me exaspera su ingenuidad, el ignorar que en todo hombre, por más caballero, por más niñito bonito de 15 años que sea, se esconde la secreta intencionalidad de subirle o bajarle sus vestidos, observarles las nalgas tapadas por las pantaletas, quitarles las pantaletas y penetrar sus culos tiernos -en caso de ser pequeñas vírgenes- o sus nalgas conocedoras del rigor de la verga, -en caso de las más creciditas-.

Porque ellas, las pobres inocentes, juran que el "hola" incidental dado en una fiesta, en el Metro, en el salón de clases, resultó ser el destino, el momento más romántico de sus vidas, la prueba de que existe el amor a primera vista. ¡Ja! Hay que reirse, ¡ja! ¡Lo que existe es las ganas de coger a primera vista! No el amor. A las mujeres les pasa lo mismo, lo admito, pero en tiempos diferentes. Es decir, aunque puede llegar a pasar, es díficil imaginar a una princesa de 15 años que a su vez imagine hacerle el felatio al chico guapo que le acaban de presentar mientras lo ve de espaldas marcharse.

Cómo he reído a costas de las mujeres. Cuando se ilusionan por aquellos "bellos" momentos sin imaginarse que los hombres de lo único que se ocupan es en que no se note la erección fenomenal que se tiene cuando imaginan lo que traen puesto debajo de sus lindas ropas –las que pasan horas escogiendo- mientras nos miran como si fuéramos Romeo.


Y cómo sufren, tanto hombres como mujeres, cuando las o los abanadonan. Los humanos son tan poco capaces de indagar en sus sentimientos, que por eso los misántropos se imaginan ser la palabra amor para mandarlos todos a la mierda.


Hay varios tipos de misántropos. Están los conformistas. Nada los hace felices pero tampoco les quita el sueño la humanidad. Antes bien, se vuelven como ellos, alcohólicos, adúlteros, hipócritas, mentirosos. Lo único que sienten es lástima por la condición del mundo, lástima por su patria, su ciudad, su calle, sus vecinos, su familia, por ellos mismos, y mueren insignificantes, aunque felices por saberse misántropos.

Por otra parte, se encuentra el misántropo activista. Grita a los cuatro vientos las carencias de sus semejantes, les escupe en la cara su insulsa calidad humana; son artistas, músicos, locos callejeros y, en la mayoría de los casos, terminan en un manicomio o muertos por su propia mano.

También se encuentran los misántropos radicales. A estos les teme la sociedad, los gobiernos, son los vilipendiados del sistema. Y es que, lector, estos matan. Entienden que su única misión es extinguir a la raza humana. En su ser sólo se gesta el trascender al loco alemán que planteó la idea del super hombre. "No hay super hombres, piensa, porque nadie merecemos vivir, desde el más pequeño hasta el más anciano de este planeta, el lugar del hombre está en la nulidad".

Porque la existencia, humanos, es la nulidad. De ahí venimos, ahí vivimos, así morimos. Nulos. Bajo este paradigma he vivido 28 años. Más de un cuarto de siglo. Demasiado tiempo para no haber muerto de alguna congestión alcohólica, acribillado por un loco en un manicomio o felizmente nulificado por la pistola salvadora de un policía que protege al mundo de su nulidad nulificándome a mí en algún episodio violento en el interior de un centro comercial en su hora pico.

Y hasta el día de hoy no sabía a ciencia cierta a qué clase de misántropo pertenecía.

A veces, mientras fornicaba con la más vulgar de las prostitutas, sentía que era un misántropo conformista; otras, cuando besaba a la más querida de mis mujeres, sentía unas terribles ganas por salir corriendo, escribir mi trascendental epitafio y quitarme la vida; además, ha habido días en que me siento listo para hacerle un favor a la madre naturaleza y deshacerme de algunos cuantos humanos a través de una ráfaga de tiros certeros.

Pero he encontrado que soy una cuarta clase de misántropo. Y explicar en qué consiste, es el objetivo de este relato.

Soy un misántropo enano. Y esto, es la peor clase de humano que tiene la existencia; me explico: es un ser que no merece la nulidad porque el tamaño de su ser no le alcanza para ser nulificado. Es un nada. A Dios le faltó decir a la hora de la creación "hágase la nada". Si lo hubiera hecho, el nuestro sería un mundo paralelo donde habitaría media humanidad. Y donde no estaría yo, ni ustedes, por supuesto.

Viernes 4 de Junio de 1999 *

*La nulidad

(Epílogo opcional al “Manual del Misántropo”. No pasa nada si no se leé)Hay una equis en el centro de la vida. Es la nulidad. Hombres, mujeres, solidificados y nulos. Aunque el hombre es grande, más grande es la negación de la vida. El enemigo mayor del humano es el humano mismo. Nos nulificamos unos a otros. Somos la única especie que hace daño a sus semejantes, tanto en la ignorancia, como en la alevosía. Y esto es lo que nos hace nulos. Cualquier destello de vida, de deslumbramiento artístico, la socava el dolor, el daño que nos hacen quiénes amamos, o la patada de la naturaleza que muestra su furia con el viento, la lluvia, el terremoto o con
la muerte propiamente dicha. Por esta razón, la inspiración es inversmaente proporcional a su contrario. Es decir, la nulidad es lo que vivimos, el aire que respiramos, los mensajes que vemos, leemos, inventamos. La esencia es un poético concepto. La nulidad, es la esencia de nuestro concepto.

(Esquela que quiero que se publique en los diarios de México ahora que estoy muerto.
Atentamente: El Nulo).

viernes, enero 28, 2005

I.El Sueño



Se despertó en medio de la noche, sudando, jadeando, completamente desorientado; por un instante no supo donde se encontraba ... luego de unos parpadeos se dijo a sí mismo: “Estoy en casa”.

Un enorme suspiro afloró un instante de tranquilidad. Dejó caer su cuerpo como si el mismo estuviese hecho de concreto. Mirando el techo de su cuarto, llevó la mano a su frente para percatarse del sudor que le cubría. En medio de la soledad y el silencio dijo en voz alta: “¿Hasta cuándo?”

Apartó la sábana que cubría la mitad de su cuerpo dejándolo completamente desnudo. Sin pensar mucho se dirigió al baño, abrió la llave del lavamanos dejándola correr como si el sonido de la misma pudiera ayudarle a recordar.

Un destello de luz en su mente hizo que su cuerpo se erizara; sintió un escalofrío en la espalda, como si hubiesen pasado un cubo de hielo por la misma. Parpadeó un instante para mantener el control.

Llenó sus manos de agua, las llevó a su rostro y sintió el alivio que llena a un sediento al probar el tan ansiado elemento. Levantó la mirada y viendo su reflejo trató por enésima vez recordar ese sueño. Imágenes van, imágenes vienen, palabras inconclusas, voces, sitios desconocidos y el temor de algo inesperado es lo único que obtenía cada vez que trataba de recordar.

Sumergido en sus recuerdos inconclusos, tratando de armar un rompecabezas con piezas que no encajaban en ninguna parte, y a la vez lleno de miedo, ansiedad e inclusive.

- Sé que esos sueños significan algo!!!!!!- dijo golpeando el lavamanos con el puño cerrado - ¡Maldita Sea!!!!

El agua había dejado de correr... viéndose una vez más al espejo, cerró los ojos, espiró profundamente y dejó salir un halo de resignación... un último vistazo al espejo y apareció un rostro.

- ¿Quién eres?

El silencio se hizo más pesado. De pronto el rostro empezó a perder color, expresión y piel, un instante y estaba envuelto en llamas.

- ¿Qué es todo esto? – volvió a preguntar... No obtuvo respuesta alguna. Miró su cuerpo, estaba en llamas mientras estaba atrapado en el espejo.

Pudo ver como su cuerpo era consumido por el fuego. Un grito ahogado salió de su garganta, y se despertó en medio de la noche, sudando, jadeando, completamente desorientado y con una quemadura en la mano.

domingo, enero 23, 2005

Arrepentimiento Inexistente




*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Sueños que se transforman en historias

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Estaba en un cuarto negro y que tenia una vidrio enorme que daba hacia otro cuarto blanco y en ella estaba una mujer bellísima, que estaba de pie; a su lado estaba una mesa y encima de ella había un cuchillo y una rosa negra. La mirada de esa persona era vacía, nula, como si tratase de encontrar un punto, un centro óptico en el vacío.

Levantó la mirada y veía directo al vidrio que de su lado no existía; puso una mano en su vientre y dijo:

"En el mismo espacio arrinconado de mi vida, te vuelvo a pensar. Con las mismas ideas de siempre, porque las mismas permanecen guardadas en el interior de lo oscuro de mi realidad. Esta incierta realidad que aun me hace dudar si será posible conocer el momento de poderte olvidar".

"Pero entre tantas dudas no encuentro una verdad que solo yo puedo hacer existente, que solo yo puedo inventar. Pero al intentarlo, al tratar de saberla te vuelvo a encontrar, sin saber, como siempre, hasta que punto de mis suspiros estarás en mi mente".

"Que extraña manera de sentir. Como el aire de mis respiros hace que ardan mis ojos inundando mi alma con tu recuerdo. Pero en los pozos oscuros en los que me hundo, en las mañanas, cuando no hago mas que abrir mis ojos, siento el cristal de una mirada bajando, a pesar de la felicidad que ha conquistado finalmente el camino de mis penas, rompiendo las puertas de cualquier miedo que haya tenido, con tan solo recordarte".

"Cierto es que mi duda no de quererte... más bien es referida a sí será posible no hacerlo. Imposible es la respuesta, porque nunca se deja de querer a quien te hace feliz".

"Arrepentimientos, existen en todas partes, no por lo que vive.... sino por lo que se pudo vivir y no se vivió".

"Arrepentimiento inexistente, es el de comenzar lo que vivimos, el de haberte dicho que en mi vida eres lo único que existe. No me arrepentiré del primer beso que nos dimos, ni del dolor que ocasionó el final de aquel principio. ¿Por qué no me arrepentiré del sufrimiento de mi camino? Porque por más profundo que fue el lago de mis ojos, entre mis tristezas se me olvidaron todas al estar contigo".

"Arrepentimiento existente, por lo besos que deje pasar, por no acercarme al sentir miedo. Me arrepentiré de cada abrazo ya perdido, porque por no acercarme mas, el temor fue mi castigo".

"Pero lo más maravilloso que creaste en mi vivir, fue percibir lo hermoso de descubrir la igualdad de nuestros cuerpos semejantes como un espejo en el reflejo de ambas miradas. Es indescriptible la belleza de la intensidad con la que te deseo".

"Así, desarrollamos nuestros miedos, en la oscuridad del silencio con un encuentro cercano al calor de tus besos, con el temor de tus besos".

"¿Cómo arrepentirme, de haberme enseñado de manera tan sencilla y deslumbrante lo perfecto de nuestro ser?"

"Ya al final todo resulta ser mentira, porque por todos esos momentos que deje pasar conozco la experiencia de mis miedos. Por esos mismos momentos he aprendido a no cometer mis fallos, y corregirlos sin sentir temor de iniciar un abrazo, de emprender un beso".

"Por eso ya al final, todo resulta ser un arrepentimiento inexistente........"

Cuando la mujer termino de hablar, tenia 9 meses de embarazo, lágrimas de sangre en su rostro, en una mano el cuchillo que tenia sobre la mesa y en la otra tenia la rosa negra.... un suspiro y el cuchillo se hundió en su vientre.... y me vi muerta a través de mi propia madre que no era mas que mi reflejo.....

jueves, enero 20, 2005

Ojos Rojos



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Hay días donde no es bueno tomar tanto alcohol

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Abro los ojos y descubrí que la oscuridad nublaba mi vista. Me encontraba tumbado en el suelo, la cara pegada al frío y húmedo asfalto. El vomito aun en las comisuras de los labios, resquemaba como el alcohol sobre una herida abierta... Alcohol. Recordar esa palabra me hizo volver a sentir nauseas tras la histórica borrachera de la que intentaba recuperarme.

Al tantear a ver si me podía levantar del suelo de aquel oscuro callejón puse las manos sobre el asfalto, y bajando la mirada vi la sangre que les cubría. ¿Sangre? No recordaba ninguna pelea. De hecho no recordaba nada. Pensé en mi último recuerdo... Vacío, solo vacío. ¿Quién era? ¿Qué hacía en aquel lugar? Estaba en el cuerpo de un hombre joven muy delgado, casi descarnado, borracho, drogado hasta los extremos peligrosos y con las manos llenas de sangre, tirado en un apestoso pasillo lleno de basura, en una ciudad de la que no recordaba nada y en la noche más oscura que haya visto en su vida.

Tras vagar durante más de cuatro horas por entre rincones llenos de gente gritando en un idioma desconocido para mí, después de ver niños matando a pedradas a viejos vagabundos, mujeres prostituyéndose en cada rincón que podía ver, hombres apaleando a adolescentes, jóvenes acosándose, peleando, haciendo salvajadas... Decidí que no tenía ni remota idea del lugar donde me encontraba, de quién era, y mucho menos de lo que hacía en aquel escabroso lugar; pero tenía que salir de allí lo más rápido posible.

Algo me decía que alguien me buscaba, y que si me encontraba sería mi fin. Me adentré en la peor parte del suburbio, donde cada dos pasos uno se encontraba una hoguera callejera rodeada de hombres enormes y malolientes que reían a mandíbula abierta y bebían de botellas dentro de bolsas de plástico. Me paré en medio de aquel terrible barullo y miré a mi alrededor sin prever lo que me esperaba.

Se acercaron a mi cuatro muchachos vestidos de negro, insultándome, mirando mis manos cubiertas aún de sangre,, uno me señaló. Fue cuando supuse que lo que realmente ocurría era que me reconocían como asesino de alguien. No lo era. Sí. Ya daba igual, pues sabía que iba a morir.

Me arrastraron por la acera entre los cuatro, mi cuerpo casi insensible al dolor por el constante efecto de la cantidad de drogas, los sentidos embotados al máximo, sólo era una marioneta desmadejada, con aquel cuerpo tan débil y demacrado, y ellos tan fuertes, y tan resueltos a llevar a cabo su macabra obra sobre mí. Solo veía ya las luces de las hogueras en los barriles, y risas, muchas risas, risas crueles y despreciables. Gritos, insultos seguramente, voces rudas, voces vaciadas de sentimiento humano, solo odio.

Los jóvenes me metieron a patadas en un antro oscuro, en un sótano, me ataron con unas cadenas de bicicleta a unos ganchos riéndose de nuevo. Cerré los ojos durante unos minutos, esperando oir de nuevo sus injurias, solo vocablos incomprensibles acusándome de sabe Dios cuantas mentiras... o puede que no lo fuesen. Pero oía nada. Solamente un silencio sepulcral. Abrí los ojos con miedo, para ver oscuridad. Oscuridad. Querían torturarme antes de matarme a golpes. O tal vez quisieran abandonarme allí abajo, en aquel repugnante sótano para dejarme morir de sed, de hambre y espanto.

Entonces vi cientos de ojillos rojos de ratas, saliendo a borbotones de unos enormes agujeros en la enmohecida pared. Eran enormes, y lo más grave, eran miles. Se agolpaban a mis pies y ya empezaban a subir por mis piernas para devorar mi carne a atormentantes mordiscos que tendría que soportar durante horas antes de lograr morirme. Cerré los ojos y quedé atrapado en mis pensamientos llenos de ojos rojos.

martes, enero 18, 2005

Mensaje de Lucy



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*
Texto que no recuerdo de dónde salió. No es mío pero quiero compartirlo

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*

"Tú, tú, a quien, en mi condición de sacerdote, yo
obligo, tanto si lo deseas como si no, a descender
a esta hostia, a encarnarte en este pan,
“J”esús artesano de supercherías,
bandido de homenajes, ladrón de afecto, ¡escucha!
Desde el día en que saliste de la complacientes
entrañas de una “V”irgen, no has cumplido
tus compromisos, has mentido en tus promesas.
¡Siglos enteros han llorado esperándote, dios
fugitivo, dios mudo! Tú debías redimir a los
hombres y no has rescatado nada; tú debías
aparecer en tu gloria, ¡y duermes! Adelante
miente, dile al miserable que te invoca:
"Espera, ten paciencia, sufre, el hospital de las
almas te recibirá , los ángeles te atenderán,
el cielo se abre”. -¡Impostor! Tú sabes muy bien
que los ángeles, disgustados por tu inercia,
se alejan - Tú debías ser el Intercesor
de nuestras quejas, el Chambelán de nuestros lloros ;
tú debías ofrecérselos al padre y no lo has hecho
en absoluto, sin duda porque esta intercesión
perturbaba tu sueño de Eternidad pía y feliz.
Tú has olvidado esa pobreza que predicabas,
¡vasallo enamorado de los banquetes! Tú has visto
plegarse a los débiles bajo la presión de las ganancias;
tú has oído los lamentos de los tímidos atormentados por
el hambre; has visto a las mujeres desventradas por un poco
de pan, y has dado tu respuesta a través de la Cancillería
de tus simoníacos, de tus representantes de comercio,
de tus Papas. Has dado excusas dilatorias, promesas
evasivas , curial de sacristía, ¡Dios de los negocios!
Monstruo, cuya inconcebible ferocidad engendra
la vida y se la inflige a los inocentes que tú
osas condenar en nombre de no se sabe qué
pecado original; a los que osas castigar en virtud
de no se sabe qué cláusulas. Sin embargo, ¡querríamos
hacerte confesar al fin tus descaradas
mentiras, tus crímenes sin expiar!
¡Querríamos dar golpes en tus clavos,
apretar tus espinas, hacer que la sangre
dolorosa llegue al borde de tus llagas secas!
Esto podemos hacerlo y lo vamos a
hacer, violando la quietud de tu Cuerpo,
profanador de los grandes vicios, abstinente
de las purezas estúpidas, Nazareno maldito,
rey impotente, ¡Dios cobarde!
Contempla, gran Satán, al símbolo de la carne
de quien quería purgar la Tierra de
placer y de quien, en nombre de la "Justicia"
cristiana, ha causado la muerte de millones
de nuestros honrosos hermanos. Lanzamos sobre
él nuestra maldición y ensuciamos su nombre.
Oh, Majestad Infernal, condénalo al Abismo
para que sufra eternamente una angustia
infinita. Alcánzale con tu cólera, oh, Príncipe
de las Tinieblas , y quebrántalo para que conozca
la amplitud de tu cólera. Llama a tus
Legiones par que observen lo que
hacemos en tu nombre. Envía a tus mensajeros
para que proclamen esta acción, y
haz que los esbirros cristianos huyan, titubeando, hacia
su perdición. Quebrántalos de nuevo, oh,
Señor de la luz, para hacer temblar
de horror a su ángeles, a sus querubines y a sus
serafines, que se postergarán ante ti y respetarán tu
Poder. ¡Haz que se desplomen las puertas del
Paraíso para vengar la muerte de nuestros antepasados!"


Texto de: Lucy

sábado, enero 15, 2005

Tiempo



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Mmmm... ¿alguna vez han tenido la sensación de esperar algo que es inevitable?

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

Me encuentro en una sucia silla, a mi alrededor todo son sombras y tétricas figuras de lo que me rodea. En mi mano se encuentra una botella de licor a medio tomar; me parece que ha permanecido a mi lado casi toda una vida o al menos mis vagos recuerdos de juventud están impregnados por su añejo olor.

¿Pero cuál es la razón de que se encuentre así?... busco alrededor de mi polvorienta habitación una respuesta, de pronto, mis ojos se posan en una sucia fotografía. Si... ahora lo recuerdo, esa figura de la foto me trae diversos recuerdos y parecía haber transcurrido algunos minutos atrás.

En la foto me encuentro en un bosque, pero no cualquier bosque. En aquel lugar rodeado de grandes árboles y verdes pastos me veo caminando alegremente. En medio del bosque me percato de una silueta. Veo detalladamente esa figura y me encuentro con una bella mujer de larga cabellera negra y un hermoso vestido negro.

Decido acercarme un poco más y voy viendo unos ojos negros, demasiado expresivos a mi parecer ¿por qué tengo esta sensación en mi cuerpo? Siento que mi cuerpo no responde y el aire se comienza a llenar de un sutil olor a muerte.

Jamás había sentido nada igual, ahora lo que quiero es correr y dejar de ver esos ojos, pero no puedo.... cada vez van penetrando más en mi alma. Aquella figura se va deformando.... ahora ya no es una mujer, es algo mucho peor.

Es una figura de la que salen siluetas gritando, que claman por mi alma. Ya no creo poder más y sacando fuerzas de donde no tengo, decido correr no sin antes escuchar una voz que me dice: “Iré por ti, así que espérame”.

Después de mucho correr entro en una vieja cabaña donde existe un letrero el que alcanzo a leer “Lugar de las Almas Perdidas”. Entro y decido sentarme en un polvorienta silla en la que al lado se encuentra una botella de licor.

Es verdad ahora se que estoy sentada aquí con esa botella en mi mano. Me encuentro esperando a aquella aterradora figura. He perdido toda ilusión de este mundo, solo es cuestión de tiempo para que vaya a donde los miedos van.

Están llamando a la puerta, creo que es .... mi tiempo ha llegado.

viernes, enero 14, 2005

Y comienza...



*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
Así fue como empecé a llenar este blog, a gritar como me siento, lo que pienso, vivo, me da tristeza y alegría e inclusive me exita...

Danielys H
*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-

A ti, que me das y me quitas la vida, que eres rico, poderoso y que guardas misterios que no deben ser descubiertos; a ti dueño de tantas historias, seres y criaturas llenas de fantasía, terror y belleza..

A ti que has muerto y sigues lleno de vida... A ti, dueño de mis pensamientos más oscuros...deja que mis memorias te den vida y déjame seguir siéndo la Diosa del Mar Muerto.