miércoles, febrero 28, 2007

Vagina Silenciosa



Un tema de conversación que siempre surge en alguna reunión donde hay personas de “confianza” es el Sexo. Bueno, ya que hay lectores de confianza, hablemos de varias ccosas del sexo... mi vagina quiere hablar hoy:

A ver... empecemos. Hace poco estaba hablando con un pana por IRC y él me contaba su trauma, cruz, dilema, sufrimiento, pena y cualquier adjetivo calificativo posible para su problema. Su nombre será Pepegrillo (hay que proteger identidades) que tiene una novia virgen con la que ha hecho el intento unas 10 veces (no exagero) y na nai na nai.

Analicemos el motivo de por qué una Vagina Silenciosa. Esto es una cadena INMENSA contra la que no se puede pelear y de algún lado tuvo que salir. Imaginemos a una chica normal, común y corriente de la época de maría castaña... olviden los prejuicios y todo el asunto, piensen en las necesidades sexuales. “Tú me gustas, yo te gusto”, “vamos pa' lo oscurito”, “besos ricos”, “manitos que van del timbo al tambo”, pantaleta abajo y !!!zassss!!! la chica sale preñada.

Ahora bien, pasa el tiempo y la chica se da cuenta de que tiene una barrigota creciendo, el chico le dice: “ay no... yo no quiero así, o sea por qué no satisfacer las necesidades básicas y ya?”, la chica llora, el drama y la familia empieza: ¿Con qué lo vas a mentener?, tú no tienes trabajo, tú lo que tienes son x años (entiéndase que la x representa cualquier época... el trasfondo es el mismo). En ese momento ella piensa: no debo tenerlo, soy lo peor, qué bolas, él me engañó, caí como una estúpida bla bla bla.

Al final de todo el asunto, el drama y vaina la chica decide tener al bebé... es una niñaaaaaa qué bonitooooo. Se sabe que el bebé recibe TODO lo que le pasa a la madre, desde un caramelo, hasta la arrechera (lectores internacionales arrechera = rabia enorme) que pasa, por ende esa niña sintió cada cosita que pasó la madre. Empiezan los problemas, la comida, los pañales, el dinero, y pare ud de contar porque sino se va a perder el hilo del cuento.

A medida que la bebita crece se le inculca: NO hagas lo que hizo tu mamá, las peleas, las malas respuestas, y ojalá no se le ocurra preguntar por su papá....

La niña tiene ya 12 años, primera regla... pechitos grandes es hora de hablarle claro: no te dejes manipular por los hombres, ellos solamente quieren cojerte (ay si, tengo que decirlo así, dejen el moralismo y no pongan esa cara), el sexo es malo, tienes que llegar virgen al matrimonio, salir embarazada sin casarse es una deshonrra, todos te van a tildar de fácil... bla bla bla.

Aquí pueden suceder varias cosas:

1, La niña hace caso, llega virgen al matrimonio, es una el tipo (bueno o malo en todos los sentidos de la palabra) la deja preñada, la familia, tiene varios hijos, a las hijas les inculca lo mismo y de ahí se ramifican las mismas cosas que presentaré a continuación:

2, La niña a mitad de camino (15-20) prueba lo que es la metedera de manito sin piedad... uff qué vaina tan deliciosa, si vamos a darle, acaba adentro, no hay problema, vamos a vernos esta noche, si yo te amo ... y aquí se pueden presentar varias cosas que siguen en la lista

2,1. El tipo la abandona y es la deschonrra de la familia y caemos en el punto 0 (todo el preámbulo antes de empezar las numeraciones)
2,2 El tipo asume su barranco (lectores internacionales asumir su barranco = aceptar resposabilidades) y caemos a otro tipo de numeración

3, La “niña” desde los 18 años en adelante estuvo en el punto dos pero jamás salió embarazada, conoció a un chico y aquí se puede caer en los puntos 2,1 y 2,2

4, La niña le agarra tanto gusto al asunto de las necesidades sexuales que nunca se casa sino que tiene novios esporádicos... si sale embarazada en algún momento puede que no caiga en ninguna numeración descrita, solamente tiene a su (sus) muchachos y ya

5, En el peor de los casos la “niña” fue tremenda puta, salió embarazada y aún así, seguía sin aprender.

En cualquiera de los casos anteriores hay que destacar que en el peor extremo de todos (o sea los más negativos) a las niñas se les enseñó lo que hay en el punto 0... el sermón: ¡¡¡qué bolas!!!.

Así comienza una cadena que sigue hasta el momento y contra la cual no se puede luchar. Ahora bien a la novia de Pepegrillo se le deben venir a la cabeza todo ese montón de cosas que vienen de generación en generación, una película con todas las numeraciones que he descrito anteriormente. Es muy posible que se me hayan saltado numeraciones, pero qué fastidio no voy a escribir tanto.

En resumen Pepegrillo... dos cosas... o te buscas a una amiga con quien matar tu queso, o te aguantas como mero macho hasta que tú novia decida... donártela (ay que malandra).

Ahora bien y para cerrar... según varios niños de Unplug existren varios tipos de Vaginas:

Según FOAD:
* Vagina Silenciosa / Ataca sin avisar / Amordaza con lujuria
* Vagina silenciosa / oprimida por un falo / que la tiene por graciosa
* Vagina silenciosa / no se deja intimidar / por la voz del sexo ardiente
* Mutismo vaginal / esconde la voz aguda / del esperado gemido / de la primera apertura
* Si por casualidad te encuentras / con una vagina silente / sin prisa pero sin pausa / hazle emitir sonidos / empujando tu palabra / como liberador de ideas / sin temor y con cordura / porque chilla, pero no tiene dientes!
* Ante una vagina silente / sea paciente y no seapene / porque para ese silencio / lo mejor es que sea-pene.
* Silenciada la vagina / como niña por su padre / necesita que otro hombre / venga y le dé en la madre!

Según [TR0N]
* "Vagina Silenciosa / oprimida por un falo / que la tiene por graciosa / y no se pela ni un palo"
* Vagina Poderosa / que en su interior aguarda / un buen falo pertinente / y una gran zaparapanda
* Vagina Agazapada / Silente, tranquila y ansiosa / buscando que prontamente / le den su dulce de lechosa
* Vagina Virginal / que busca si la muevo / no solo que la vean / y no se que más ponerle se me fué la inspirtación

Según bigjocker

* Una vagina silente / con una gota nácar saliente / único rastro del falo impertinente / que dejó su marca complaciente.

Si alguien quiere continuar las miles definiciones y/o slogans (pk eso parecen) bienvenidos sean.

domingo, febrero 25, 2007

En la vía



Esto es el preámbulo del asunto para que me puedan entender:

1.Soy una agnóstica entregada a la tecnología por completo, no digo que no exista un Dios, ni vainas sobrenaturales ... pero son cosas que sencillamente no forman parte de mi vida. O sea, me da igual si existen o no, yo no creo salvo: algo visto, leído, sentido, presenciado y/o esté comprobado científicamente (y por favor que nadie me salga con la paja del amor... porque es bien cursi el cuentico)

2.Esta vaina ME PASÓ REALMENTE, o sea no es que yo venía pendejando en el camino pensando en que coño iba a poner en mi otro blog o en mi journal ... la vaina fue 100% real y burda de creepy.

3.Dicho todo esto, empiezo mi relato.

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Luego de besos y amapuches con Joad y su familia, me dejan en el terminal de Big Low (Valencia - venezuela, para los lectores internacionales) pego mi súper carrera a buscar un autobús que me traiga a mi tierra (Barquisimeto).

Encuentro uno y me monto....¡Qué calor tan hijo de puta! hacía en esa vaina. se monta la gente, el calor, y se monta una chama repartiendo tarjeticas y empieza:

“Nas taldes a los señores pasajeros.... bla bla bla... aquí está la foto de un niño bla bla bla... que tiene tantos tumores en la cabeza... bla bla bla... este es el informee médico ... bla bla bla ... con lo que puedan colaborar”

Por fin arranca el coroto (autobús) ese, eran las 6, me dije que a las 8,30 ya estaba en mi casi... pues fíjese que no.

El tipo va voladísimo por la carretera, creo que a 160 kmph porque de pana sentía que el chofer manejaba con el culo apretado...

Nos agarra la noche en plena carretera, la vaina oscuuuuuuuuuuuura hasta decir basta, no se veía un coño y casi no pasaban carros, eran como las 7 y algo así que era medio extraño no ver carros. Bueno voy yo de lo más tranquila del lado derecho del autobús, pegadita a la ventana cuando miro a un lado de la carretera (o sea por el canal lento) a una tipa con una bata blanca... mi reeacción fue: o_O. Bueno no le paré mucho a eso y como si nada....

Al rato (menos de dos min) vuelvo a ver (mejor) a la misma “tipa” ... igualita. Ok, aquí me preocupo, se me eriza la piel y pienso: Ok mami, acabas de ver dos veces lo mismo, ya no es imaginación... hazte la pendeja y como si nada.

En este punto entiéndase.... vamos en una carretera oscura, no se ve un coño, es una vía peligrosa, el tipo va demasiado rápido y NO ME JODAS una vaina igualita no se ve dos veces.

A los min ... se vuelve a ver a la tipa del mismo lado que yo la había estado viendo. Yo voy en la penúltima fila del autobús, del lado derecho. Los dos señores que estaban delante de mi: LA VIERON, el tipo que estaba a mi lado LA VIO, los dos tipos que estaba dentrás de mi LA VIERON, ... en esto momento digo dentro de mi EL COÑO DE LA MADRE.... tantas personas no pueden ver algo que tú piensas que no existe.

Uno dice: coñooooooooooo esa es “la sayona” (para aquellos que no son de Venezuela la sayona es un relato urbano de una mujer que asusta a la gente). Otro dice: tenemos que rezar (ok yo no recuerdo el padre nuestro), Otro dice: que nos vamos a morir y eso es una premonición.

En este punto estoy asustada, pensando mil vainas, tratando de darle una explicación a todo, pero sencillamente no la encuentro.

Seguimos rodando y el caucho trasero derecho empieza a sonar.... cooooooooooño lo que faltaba. El tipo del autobús se da cuenta de la vaina y empieza a hacer el intento de bajar la velocidad y en eso empieza a sonar la caja de velocidades.... coño e la madre me voy a morir como una pendeja. Uno de los tipos de atrás grita MAMAGUEEEEEEEEEEEEEEVO VAS A DEJAR LA CAJA EN LA CARRETERA NOJODA.

Por fin baja la velocidad, el caucho suena menos... pero sonando al fin...vamos a oscuras, no pasan carros (que mierda tan rara, son las 7 y dele de la noche...), la gente va nerviosa. Coño por fin llegamos a una bomba ahí... luces pana, nunca me había alegrado tanto de ver luces. Nos bajamos a ver lo del caucho...ESA LA MALDITA BATA BLANCA DE LA TIPA QUE HABÍA VISTO ANTES...

Nooooooooooo me jodas, yo sé que ví a la tipa dos veces, luego la vió otra gente y ¿ahora la ropa en un caucho? de verdad aquí se me va toda la lógica que pueda y haya estudiado, se me va la ciencia al carajo, se me va la tecnología al coño, esta vaina no tiene ninguna explicación. A la final el chaucho no tenía nada... ni la caja. Luego que dejamos la bomba empezaron a circular carros y empezamos a ver luces. Ni ando sugestionada, ni viendo pelis de terror, ni soñando ni mucho menos fantaseando.

¿Quién era la tipa? no tengo idea... pero esta noche (25/02/07) no voy a poder dormir porque aún relatando esto tengo el mismo escalofrío de cuando empezó todo...

jueves, febrero 22, 2007

Dolores que causan placer


Dado que hay mucha gente que lee este blog, mi journal y mi otro blog he decidido publicar este pensamiento en los tres.. así no me llamarán egoísta.

Hoy en el almuerzo La Ley (mi papá) me pasa una revista de neurocirugía (que no voy a mencionar) donde vi un artículo muy interesante referente al dolor y las respuestas que da el cerebro ante estos estímulos. Obviamente no me voy a enfocar en eso puesto que ni soy médico, ni pretendo serlo y dudo que sepan manejar terminología de esta índole.

Antes de fajarme con mi relato me gustaría definir dos cositas. Según wiki

El dolor es una experiencia emocional (subjetiva) y sensorial (objetiva) desagradable asociada a una lesión tisular o expresada como si ésta existiera, siendo el síntoma más frecuente por el que consultan los pacientes a los médicos.

Masoquismo es aquella tendencia por la que una persona disfruta al sentir dolor, o al imaginar que lo siente. En un sentido extendido se puede considerar como masoquismo también el disfrutar con la humillación. El masoquismo es la tendencia opuesta al sadismo y en ese sentido se suele hablar de la dualidad sadismo-masoquismo. La denominación masoquismo define el placer sexual relacionado con el deseo de recibir dolor en el cuerpo, bien sea mediante humillación o dominación;

Si... como se imaginaron mi “reflexión” viene por ahí.. Los Dolores que Causan placer... ¿sentir placer por un pequeño dolor nos hace masoquistas o no? ¿Acostumbrarse a un dolor es masoquismo? El tema es extenso y tiene muchas ramas... así que no me voy a profundizar mucho porque sino no termino hoy.

Voy a hablar sin pelos en la lengua. Hay que reconocer que existen ciertos dolores que nos causan (aunque sea un poco) placer; en mi caso (y en el de demasiadas mujeres) un mordisco en un pezón, en el cuello, en los labios mientras se besa a alguien, inclusive en el área vaginal causan mucho placer ... obviamente sin llegar al salvajismo. En el caso de los hombres es lo mismo: un pequeño y leve mordisco (o más bien apretón fuerte) en el pene, en una tetilla, quizás hasta en un testículo aseguro que enciende a más de no.

No solamente hay placer sexual en esto... cuando nos golpeamos y tenemos un dolor... ¿por qué tenemos que seguir tocando esa parte? Yo lo hago. Cuando hacemos ejercicios y quedamos que caaaaaaaaaasi no podemos caminar en vez de quedarnos tranquilos seguimos ¿para qué? para acostumbrarse al dolor. Aquí no hay placer, dudo que se disfrute pero es algo que se debe hacer, eso lo convierte en un acto masoquista.

Imagenes grotescas que pueden revolver el estómago también forman parte de un acto masoquista... y así se me puede ir la noche comentando cosas de este tipo. (¿Por qué será que no dejo de pensar en los dolores que me causan mucho placer?) Supongo que todos tenemos momentos masoquistas, el detalle está hasta qué punto reconocer si es cierto o no.

Más de uno se preguntará si soy o no masoquista.... se los dejo de tarea

Para cerrar la idea dejo una enorme interrogante: generalmente los conceptos de dolor y placer son opuestos, se supone que si hay placer no puede haber dolor y viceversa. Entonces si una penetración es dolorosa ¿por qué es placentera?, si a nadie le gusta que lo muerdan ¿por qué excita tanto un mordisco? El sexo sirve para escudarse en un acto placenteramente masoquista.

sábado, febrero 03, 2007

Y... voló

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Ay reconozco que me pasé de maluca al escribir esto... pero es que ando excesivamente ociosa y tenía que pagarla con alguien xDDDDDDDDDD
Danielys H
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Apagó el televisor y la guerra contra el mal estaba declarada. Pedrito iba a ser el primer niño Superhéroe. No obstante, para ello tenía que volverse diestro en el arte de volar, acción que en realidad no presentaba mayor problema, pues tan sólo consistía en saltar al vacío desde el séptimo piso de donde vivía y extender los brazos como Clark Kent cuando se convierte en Supermán. Así que Pedrito abrió la ventana de su habitación. Miró a la banqueta. Padeció vértigo. Dudó un instante; lo pensó dos veces. Sin embargo, valerosamente se arrojó al precipicio. Y "voló al cielo", según dice su epitafio.

viernes, febrero 02, 2007

¿Agnóstico? ¿Ateo? ¿Incrédulo?


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¿Agnóstico? ¿Ateo? ¿Incrédulo? ¿Realmente este hombre conocía la diferencia entre los conceptos?
Danielys H
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El viajero vio interrumpida su marcha a causa de un río. Disponiéndose a cruzarlo, se quitó los zapatos. Pero, al subir la pierna del pantalón a la altura de la rodilla, una duda lo asaltó:

-¿Así podré, no será más profundo?
Y a la pregunta se vino a sumar otra:
-¿Y si me arrastra la corriente?
Sin saber qué hacer, una voz, desde la otra orilla, lo sacó de sus pensamientos, alentándolo a cruzar:
-Vamos, ni a la rodilla te llega el agua.
Era un anciano, de aspecto todo bondad, quizá demasiado.
-¿Cómo sé que me dices la verdad?
-¿Crees que yo te engañaría? ¿Y para qué?
-Para hacer el mal... ¿Cómo sé que no eres Satanás disfrazado?
-Te lo probaré -y esto diciendo, el anciano se metió al río. Y llegó a donde estaba el viajero sin que las aguas sobrepasaran sus rodillas.
-¿Ahora sí me crees?
-Sospechoso es tu interés por mí, tal vez hayas obrado el milagro de cruzar el río sin ahogarte, Satanás puede eso y más.
Cuestionado, el anciano todo bondad desapareció tras un relámpago y, en su lugar, Satanás de cuerpo entero, con todo y cola y tridente a la mano.
-¡Coño e' tu madre! -gritó furioso al viajero mientras levantaba vuelo.
Debo señalar que no todos están de acuerdo. Hay quienes sostienen que dijo: ¡Andate a la puta que te parió! y se me pueden ir el día y la noche en insultos internacionales ... pero no es la idea

En fin, Satanás es duro de darse por vencido. Un niño todo ternura, un adolescente todo nice, un aviador que se ofreció pasarlo al otro lado vía aérea, fueron desfilando como caracterizaciones de Satanás, sin olvidar el papel de Jesucristo caminando sobre las aguas, hasta que el Señor del Mal se cansó del inútil jueguito y ya no volvió.
Pero el viajero no quedó convencido. ¿Y si la ausencia física de Satanás fuera otra de sus tretas, y el río la trampa que le dejaba montada?
El viajero sigue como el primer día sin saber si intentar el cruce o no, ha hecho campamento a la orilla del río y espera una señal que le sea inequívoca.

jueves, febrero 01, 2007

¿Un lector decepcionado? o ¿Un alma sin rumbo?



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Mientras buscaba un nuevo nombre para mi nuevo blog, me acordé de las cosas que se dejan de hacer por algo que uno cree interesante ya la final.... no lo era
Danielys H
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Cuando por fin llegó el día del Apocalipsis, me faltaban diez páginas para acabar la novela que estaba leyendo y saber quién era el asesino.

Creo que todo fue muy rápido. Cuando sonaron las trompetas que llamaban a juicio, me faltaban ocho páginas. Cuando reunieron a los elegidos para ascender a los cielos, me faltaban seis páginas. Ya sólo estaba a tres páginas del final cuando precipitaron al infierno a los pecadores. Al llegar a la última página y cerrar el libro, me di cuenta de que todo había sido arrasado.

No sé si me llamaron, la verdad. Seguramente me convocaron para ir a un sitio u otro y no me di cuenta. Y después se olvidaron de mí, con tanto jaleo. Ahora me paseo entre las ruinas humeantes, por la tierra hecha cenizas, entre los escombros del mundo, y no puedo evitar la sensación de haberme perdido algo grande por culpa de una novela.
Encima, el asesino era el mayordomo.

viernes, enero 26, 2007

Precoz


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Lo que faltaba.... mi mente extá tan excitada que ahora mi blog tiene matemática
Danielys H
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A los dos años ya sabía leer y escribir. A los cinco, era capaz de traducir frases del latín y de resolver ecuaciones de segundo grado. Sin bachillerato de por medio, fue admitido en la universidad a los siete años, y expulsado de ella a los ocho, por burlarse de las teorías de sus maestros en un tratado que muy pronto se volvió clásico. A los diez años ganó el Premio Nobel, y a los once fue nombrado miembro honorario de la Academia Francesa.
A los doce años murió de viejo.
¿De qué edad murió?

La nada del tiempo/movimiento


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Analicemos un momento la teoría del tiempo/movimiento... y verán lo que ocurre
Danielys H
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-El movimiento no existe -dijo muy quieto un profesor de filosofía.

"Es un hecho: para atrás y para adelante no hay nada", puntualizó. "El pasado y el futuro, en cuanto entidades de realidad, no son sino una mera ficción. ¿Qué nos queda? ¿El presente? Tampoco, ya que a cada momento se convierte en pasado y a cada momento se convierte en futuro. ¡Oh, terrible inmovilidad! Pues si me muevo -y el profesor se movió-, vean qué sucede".
En el salón sólo hubo murmullos e incertidumbre, pero se comprobó la tesis del catedrático: no sucedió nada.

José Carlos Becerra



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Sencillamente genial, está demás que diga que NO es mío
Danielys H
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"Puedes fingir que estás fingiendo, puedes simular que eres tú,
que es tu deseo y no tu olvido tu verdadero cómplice
que tu olvido es el invitado que envenenaste.
Puedes decir lo que quieras, eso será la verdad
aunque no puedas ni puedan tocarla"

miércoles, enero 24, 2007

Sabias frases del Pequeño Buddha

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Toques de humor al blog ... hay unas que son mías otras no, el asunto es el joke
Danielys H
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  • Vive todos y cada uno de los días como si fuera el último de tu vida.....Un día acertarás.
  • Niños en el asiento delantero pueden causar accidentes.... Accidentes en el asiento trasero pueden causar niños.
  • Si no puedes ayudar, molesta.... Lo importante es participar.
  • Si crees que el mejor camino para llegar al corazón de un hombre es por el estómago, es mejor que sepas que estás apuntando muy alto.
  • Si eres capaz de sonreír cuando todo está mal, quizas es porque ya descubriste a quien echar toda la culpa .
  • Quien da importancia a pequeñas cosas es esposa de japonés.
  • Mujeres son como piscinas: sus costos de mantenimiento son muy elevados comparados con el tiempo que pasamos dentro de ellas.
  • Nunca, nunca bebas cuando conduzcas. Puedes derramar la cerveza.
  • Por grande que sea el agujero donde te sientas, sonríe. Todavía no hay tierra encima.
  • Algunos jefes son como las nubes. Cuando desaparecen el día se vuelve maravilloso.
  • Errar es humano. Colocar la culpa en otro es estratégico.
  • Los hombres mentirían mucho menos si las mujeres no preguntaran tanto.
  • La mujer se casa pensando que él un día cambiará. El hombre se casa pensando que ella nunca cambiará. Ambos se equivocan.
  • Todo tu futuro depende de tus sueños. ¡No pierdas tiempo, vete a dormir!

viernes, enero 19, 2007

Quédate


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Siempre he sido bien "discreta" (en mis historias) al decir como me siento, pero... en este momento no lo voy a ser. Escudriñando entre papeles viejos me encontré algo que escribí un día de llanto y melancolía, pero... por más que pienso no tengo idea de a quién se lo dediqué o si lo leí en alguna parte, o si lo escuché... así que bueno, es hora de publicar como estaba ese Miércoles, 28 de abril del 2004.
Danielys H
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Quédate un momento, no me mires ya que no aguanto. Sí me miras se me queman las manos por tocarte; a lo mejor estoy loca y tengo que aceptar que frente a ti no me puedo explicar... nunca me sentí tan sola como ayer; lo entendi mientras callaba.... la vida me gritó que nunca te tuve y nunca te perdí. El "amor" es una cosa que se da de pronto y si lo forzas se marchita por eso poco a poco es mejor .... quédate

martes, enero 16, 2007

Cena Favorita


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Anoche vi la peli de una autopsia, luego la historia de un necrófilo, luego leo en una noticia por internet que atrapan a un canibal... ¿cómo demonios creen que voy a dejar de pensar en la carne? Respóndeme algo... ¿Quién es Nooch?

Danielys H
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La luz del farol atraviesa con dificultad las gotas de lluvia, dejando, a su paso, instantáneas joyas que desaparecen al estallar contra el suelo. Nooch se desliza, evitando golpear latas, botellas y otras basuras, no quiere ruidos delatores.

Llega al enorme edificio gris y frío, ya familiar. Se escurre por el resquicio de la ventana y se detiene, alegre y cauteloso. Las planchas de cemento, con cadáveres frescos, se extienden ante su vista. Sin problemas quita la sábana que cubre la cara de uno, y come un ojo. El primero de su cena favorita.

domingo, enero 14, 2007

El otro yo


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¿Qué pasaría si matas a quien te asesinó?, sigo con mis pensamientos duales

Danielys H
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El borracho vio entrar a ese hombre elegante y apuesto. Le miró ubicarse en la barra volviéndose hacia la variedad y no le pudo quitar la vista de encima. Apreció su fino traje azul-gris de cachemir, su corbata de legítima seda, su camisa de algodón y cuello duro, su fineza de ademanes, su semblante hermoso... Así debiera ser yo, se dijo. Cuando menos así me hubiera gustado ser...

Bebió un sorbo de brandy sin dejar de contemplar con impertinencia al galán, incluso, con placer morboso. Le escucharía pedir ron Havana Club 7 años. ¿Solo, en las rocas o con Coca-Cola?, preguntó el barman. Con agua mineral y refresco de cola, respondería él, pues si mezclo Havana Club con Coca-Cola me sabe a "revolución", bromeó dejando al descubierto una dentadura nacarada, pulcra y uniforme.

El beodo siguió apreciándolo detenidamente para advertir que inclinaba la cabeza con discreción al tiempo de elevar su copa brindando con una mujer rubia, desconocida y coqueta que también no le perdía detalle, igual que él, desde el momento en que se situó en la barra.

Entonces no se contuvo más y se puso de pie, trastabillando. Acarició la cacha de su revólver para enfilar con pasos torpes dominado por una sola idea: iba resuelto a matar a su imagen idealizada, para no tener pretextos de seguir siendo exactamente como hasta ahora había sido. Y es que ya no le quedaba tiempo para andarse con arrepentimientos ni para corregir errores de personalidad...

jueves, enero 11, 2007

¿Por qué un hombre es mejor?


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No me pude resistir a publicar esto. Qué conste que NO es mío, me lo pasó mi papi papi que lo leyó de algún lado y pues... acá está. Espero se rían tanto como yo

Danielys H
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Una mujer enumera las 40 razones por la cual ser hombre es mejor:
  1. Las conversaciones telefónicas con los panas duran 30 segundos.
  2. Las vacaciones de 5 días requieren de una sola maleta.
  3. Tu trasero no es un factor importante en las entrevistas de trabajo.
  4. Cuando compras condones, el de la farmacia no te imaginan desnudo.
  5. Todos tus orgasmos son reales.
  6. Una pequeña lipa no te hace invisible al sexo opuesto.
  7. A los amigos no les importa si has subido o bajado de peso.
  8. No tienes que cargar una cartera llena de mariqueras a todas partes.
  9. Puedes ir al baño solo y nunca pides ir acompañado.
  10. Te dan más crédito por el menor acto de inteligencia.
  11. No te importa si llega una visita y no has arreglado la casa.
  12. Para aceptar una propuesta "indecente" no tienes que pensar si tienes rasuradas las piernas.
  13. No requieres de un inodoro impecable.
  14. Puedes estar bañado y listo en 10 minutos.
  15. En el sexo nunca te preocupa desarrollar fama de "puto".
  16. Si alguien no te invita a su boda, todavía puede seguir siendo tu amigo.
  17. Tu ropa interior puede costar 3 por 1.000 Bs el paquete.
  18. Si hace calor, puedes quitarte la camisa.
  19. Ninguno de tus colegas tiene la capacidad de hacerte llorar.
  20. No tienes que afeitarte del cuello para abajo.
  21. Si tienes 35 y eres soltero, a quien coño le importa.
  22. Puedes participar en un campeonato de mear.
  23. Todo lo que tienes en la cara es de color natural.
  24. Puedes disfrutar silenciosamente de un paseo en el carro.
  25. Unas flores te lo arreglan todo. (no dejan mal a nadie).
  26. Piensas en el sexo el 90% del tiempo que estas despierto.
  27. No tienes que llevar un detalle, cada vez que visitas un viejo panita.
  28. Los "juegos" antes del sexo son opcionales.
  29. Los mecánicos no te joden.
  30. Te importa un carajo si en el trabajo se dan cuenta o no, de tu nuevo corte de pelo.
  31. Puedes ver TV con un pana en total silencio y por varias horas, y no pensar "estará arrecho (molesto) conmigo?"
  32. Puedes admirar a Kevin Costner, sin matarte de hambre, tratando de parecerte a él.
  33. Puedes sentarte con las piernas abiertas, sin importar lo que lleves puesto.
  34. El cabello gris te queda espectacular y te da....clase!!!!
  35. No le pides pedacitos del postre de tus amigos.
  36. En el restaurante no tienes que darle a probar de tu plato, a los amigos con que cenas.
  37. El control remoto es solo tuyo.
  38. La gente nunca le echa miraditas a tu pecho, mientras hablas.
  39. Nunca te pierdes una experiencia sexual porque "estás arrecho"
  40. Si se te marca un bulto enorme en traje de baños, mejor.

jueves, enero 04, 2007

Holograma


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¿Qué pasaría si una imagen virtual fuese consciente de su existencia?
Danielys H
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De pronto, como el inesperado resplandor de un relámpago emergente desde las penumbras más absorbentes que humano alguno pudiese imaginar, Umberto comenzó a tomar consciencia del sitio donde se hallaba en aquel indefinido instante.

Poco a poco, sus ojos comenzaron a acostumbrarse a la oscuridad que en dicho momento lo rodeaba, para ir percibiendo algunas difusas y lejanas siluetas a través de la incierta penumbra. El silencio lo envolvía todo y ningún sonido, incluyendo el de su propia voz, era perceptible.

Algunos segundos más tarde, aunque la noción del tiempo aún constituía un factor ignorado por su rudimentario nivel de consciencia, sus recuerdos regresaron, uno tras otro, para atormentarlo y recordarle lo insignificante de su existencia dentro de su propio y particular universo. Junto a ello, segundo a segundo, su fuerza de voluntad se debilitaba cada vez con mayor prisa. No era primera vez que tal situación ocurría y, con gran seguridad, tampoco sería la última.

De improviso, Umberto sintió la imperiosa necesidad por acercarse hacia una de las paredes de su oscura e indefinida prisión. Una fuerza extraña y poderosa lo obligó, sin razón alguna, a permanecer en aquel sitio.

Segundos más tarde, una pequeña y rectangular ventanilla luminosa de extraña opacidad se materializó ante sus curiosos y sensibles ojos. Al mismo tiempo, una luz mortecina y azulada iluminó parcialmente el interior de su habitación, mas Umberto no fue capaz de volver la vista para conocer con mayor detalle su incierto e ignoto medio ambiente. Al parecer, su cuerpo no obedecía las órdenes que emanaban, con temblorosa y real angustia, desde su atormentado cerebro.

De repente, sin que su etérea razón lo intuyera ni mucho menos lo comprendiera, se encontró efectuando una serie de gestos incoherentes y absurdos frente a la ventanilla luminosa que, sin desearlo, absorbía toda su atención y pensamientos.

-¡Cielo santo! - exclamó mentalmente el angustiado Umberto, pero aún sin comprender el real significado de sus palabras-. Aquella maldita obsesión retorna nuevamente y nada puedo hacer para evitarlo..., - complementó en seguida.

Durante algunos minutos, Umberto prosiguió con involuntario y ajeno accionar pues, sin fuerza de voluntad, era imposible reaccionar con mínimo grado de consciencia para evitarlo. No obstante, en breves destellos de lucidez, la situación se tornaba cada vez más tensa e insostenible. Era necesario actuar cuanto antes para escapar de aquel espantoso tormento, pero... ¿Cuál sería la forma adecuada para proceder ante aquella insólita situación?

Sin lugar a dudas, ninguna opción se presentaba en forma clara por el momento, pero de una u otra forma tendría que enfrentarse a su inexorable y frío destino.

Sus discontinuos pensamientos se interrumpieron en forma tan violenta como inexplicable. Aquella atosigadora obsesión, de minutos previos, lo abandonaba y un ligero, pero muy placentero, sopor se adueñaba de su mente para sumergirlo, segundo tras segundo, en aquel habitual mundo de vida latente. En la eterna y triste espera de casi toda una vida, su propia vida.

No obstante, un pensamiento extraño se cruzó y enquistó en la mente del joven Humberto y, con reflejos casi felinos, regresó hacia el cuarto de baño.

En seguida, activó el interruptor de luminosidad selectiva (reciente capricho de la ocasional moda) y traspasó el umbral. En esta singular ocasión, su corazonada resultó completamente cierta.

-Esto es curiosamente extraño - dijo en voz alta e inquisitiva mientras examinaba mediante el sensible tacto de su diestra mano aquella brillante, pero desde ahora discontinua superficie-. Estoy completamente seguro que aquella extraña grieta no estaba allí cuando ingresé al cuarto de baño. ¿Qué pudo producirla? - se preguntó a continuación.

Acto seguido, impulsado por la curiosidad inherente al género humano, acercó su rostro hacia la grieta y con gran dificultad observó a través de ella.

Umberto contempló por vez primera su verdadero rostro y, preso de un estado de agitación extrema e incontrolable, concentró toda aquella ira, acumulada desde el inicio de su virtual existencia, hacia la fría y luminosa ventanilla.

Segundos más tarde, mientras el cuerpo de Umberto caía desplomado hacia su inconsciencia, la ventanilla desapareció en forma tan brusca como ella, en un principio, se materializó.

Con gran agilidad y cierta sorpresa, Humberto logró esquivar todos los fragmentos que se dispersaron frente a su rostro en forma aleatoria. Sin embargo, pese al esfuerzo invertido en tal propósito, nunca logró formular una explicación racional y coherente, excepto la muy habitual y recursiva fatiga de material, respecto al extraño fenómeno que desintegró su antiguo y bien conservado espejo, pero (como muchas otras cosas) aquel artefacto era perfectamente reemplazable e incluso, durante aquella misma tarde, un nuevo y reluciente espejo (ignorante del drama antes ahí ocurrido) ocupaba aquel pretérito y vital espacio.

Lejos de ahí, Umberto comprendió finalmente que, en su mundo bidimensional e intangible, los objetos visibles nunca pasarían de constituir difusas e inalcanzables siluetas. Ahora comprendió, una vez más, que estaría por siempre obligado a esperar, en su involuntario e insensible letargo, hasta que Humberto lo necesitara a su imagen y semejanza para satisfacer su propia y egoísta vanidad.

El Silencio de las Sirenas


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Aquiero agregar un toque mitlógico a mi blog, después de todo yo tengo un pasado ;)
Danielys H
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Existen métodos insuficientes, casi pueriles, que también pueden servir para la salvación. He aquí la prueba:

Para guardarse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave. Aunque todo el mundo sabía que este recurso era ineficaz, muchos navegantes podían haber hecho lo mismo, excepto aquellos que eran atraídos por las sirenas ya desde lejos. El canto de las sirenas lo traspasaba todo, la pasión de los seducidos habría hecho saltar prisiones mas fuertes que mástiles y cadenas. Ulises no pensó en eso, si bién quizá alguna vez, algo había llegado a sus oídos. Se confió por completo en aquel puñado de cera y en el manojo de cadenas. Contento con sus pequeñas estratagemas, navegó en pos de las sirenas con inocente alegría.
Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio. Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas.

En efecto, las terribles seductoras no cantaron cuando pasó Ulises; tal vez porque creyeron que a aquel enemigo sólo podía herirlo el silencio, tal vez porque el espectáculo de felicidad en el rostro de Ulises, quien sólo pensaba en ceras y cadenas les hizo olvidar toda canción.
Ulises, (para expresarlo de alguna manera) no oyó el silencio. Estaba convencido de que ellas cantaban y que sólo él se hallaba a salvo. Fugazmente, vió primero las curvas de sus cuellos, la respiración profunda, los ojos llenos de lágrimas, los labios entreabiertos. Creía que todo era parte de la melodía que fluía sorda en torno de él. El espectáculo comenzó a desvanecerse pronto; las sirenas se esfumaron de su horizonte personal, y precisamente cuando se hallaba más próximo, ya no supo mas acerca de ellas.

Y ellas, más hermosas que nunca, se estiraban, se contoneaban. Desplegaban sus húmedas cabelleras al viento, abrían sus garras acariciando la roca. Ya no pretendían seducir, tan sólo querían atrapar por un momento más el fulgor de los grandes ojos de Ulises.
Si las sirenas hubieran tenido conciencia, habrían desaparecido aquel día. Pero ellas permanecieron y Ulises escapó.

La tradición añade un comentario a la historia. Se dice que Ulises era tan astuto, tan ladino, que incluso los dioses del destino eran incapaces de penetrar en su fuero interno. Por más que esto sea inconcebible para la mente humana, tal vez Ulises supo del silencio de las sirenas y tan sólo representó tamaña farsa para ellas y para los dioses, en cierta manera a modo de escudo.

martes, enero 02, 2007

Crimen Perfecto


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¿Alguna vez les ha cruzado por la mente la idea de matar a alguien? ¿Existe el crimen perfecto? No es que sea una ociosa, es que mi mente no para.

Danielys H
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El señor Walter Baxter fue durante mucho tiempo un ávido lector de historias de crímenes y detectives, así es que, cuando decidió asesinar a su tío, sabía que no debería cometer un solo error.

Y que, para evitar la posibilidad de caer en el error, la simplicidad habría de ser la nota dominante. Simplicidad absoluta. Sin preparar ninguna coartada que pudiera fracasar. Sin modus operandi complicado. Sin huellas.

Bueno, una huella pequeña. Una muy simple. También tendría que robar todo el dinero que hubiera en la casa de su tío, para que el asesinato pareciera un accidente producto del propio robo. De otro modo, como único heredero de su tío, él mismo sería un sospechoso demasiado obvio.

Se tomó su tiempo para conseguir una pequeña palanca, de tal modo que nadie pudiese seguir la pista de su adquisición hasta él. Le serviría tanto como herramienta como para cometer el homicidio.

Planeó hasta el detalle más mínimo, sabiendo que no se podría permitir ningún error y que, ciertamente, no lo cometería. Con extremado cuidado eligió la noche y la hora.

La palanca abrió la ventana con facilidad y sin hacer ruido. Entró a la estancia. La puerta de la habitación estaba abierta, pero al no oír ningún sonido procedente del interior, decidió terminar primero con los detalles del robo. Sabía dónde guardaba su tío el dinero, pero era preciso provocar un cierto desorden: como si se hubiese producido una búsqueda. Tenía suficiente luz de luna como para ver con claridad el camino; se movió silenciosamente...

En casa, dos horas más tarde, se desvistió rápidamente y se acostó. No existían posibilidades de que la policía se enterara del crimen antes del día siguiente, pero estaba listo para el caso de que vinieran por sorpresa. Hizo desaparecer el dinero y la palanca; le dolió destruir varios cientos de dólares, pero era el único método seguro, y no representaban nada ante los cincuenta mil o más que heredaría.

Llamaron a la puerta. ¿Tan pronto? Trató de calmarse; fue a la puerta y la abrió. El sheriff y un ayudante se abrieron paso al interior.

- ¿Walter Baxter? Traigo una orden de arresto. Vístase y venga con nosotros.

- ¿Una orden de arresto? ¿Por qué?

- Robo con fractura. Su tío lo vio y le reconoció desde la puerta de la habitación. Se quedó quieto hasta que usted salió y luego fue al pueblo a denunciarlo.

Walter Baxter abrió la boca. Después de todo, cometió un error. Planeó un asesinato perfecto; pero abstraído con el robo, había olvidado cometerlo.

lunes, diciembre 18, 2006

Viaje Espacial



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Tengo mucho sueño así que no me culpen por esta idea tan loca

Danielys H
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La nebulosa de moléculas inestables se acercaba inexorablemente a la Tierra.

- Ciudadanos Terrestes - dijo na voz psíquica -, prepárense para ser transportados a nuestras naves.

La Humanidad suspiró... y todos los microbios fueron rescatados.

domingo, diciembre 17, 2006

Curvas Peligrosas



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El poder de las curvas femeninas siempre ha sido un arma de doble filo

Danielys H
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El metro avanzaba envuelto en su olor de hule quemado y sudor humano. La mujer en el incómodo asiento leía su revista femenina de rigor mientras, disimuladamente, miraba de reojo a los hombres del vagón y escogía uno. Con un gesto muy estudiado alzó la vista, miró al hombre que estaba frente a ella y sonrió. El hombre recibió el doble destello de mirada y sonrisa, y sonrió también, deslumbrado. Lo único que veía ahora era la vagina que se abría enorme ante él.

Supo entonces que estaba perdido, pero no pudo resistir la tremenda atracción y se dirigió hacia ella. Las puntas de los senos lo guiaron con su señal roja y atracó en ese puerto con bandera franca, justo entre las piernas de la mujer. Y se debatió ahí sin ninguna esperanza, con un placer masoquista, mientras su cuerpo se perdía, se iba por ese vórtice erótico. Casi al final sintió miedo, y en un intento desesperado se agarró con fuerza de los senos y se sostuvo así un momento, pero fue inútil y, entre las convulsiones del orgasmo, desapareció.

Del hombre aquel sólo quedó la figura encorvada que descendió en
la siguiente estación.

La mujer cruzó las piernas, sonrió satisfecha y empezó a elegir su
próxima víctima.

viernes, noviembre 17, 2006

La Invocación



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Aunque mi estimado veci veci Marcelito diga que parezco programación reiniciada... sé que a muchos les va a gustar

Danielys H
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Un instante después de haber terminado la Invocación, el suelo se llenó de hormigas, y las ventanas comenzaron a hervir con la febril actividad de gordas y enormes moscardas azules. En poco tiempo habrían logrado entrar. Sabía que el Libro aconsejaba dar gracias a Dios por haber permitido el contacto con los demonios, pero por algún motivo, aquello me pareció una blasfemia aún mayor que el acto que acababa de realizar. Una gigantesca polilla golpeó con fuerza contra la lámpara sobre mi cabeza. Miré al suelo, el círculo de tiza seguía intacto, y ninguna hormiga lo había traspasado.

De pronto, sentí un incontrolable estremecimiento. No había pensado que la presencia de aquellos insectos abominables pudiera afectarme tanto, pero verlos todos juntos, saliendo de ninguna parte y reptando por el suelo y las paredes de la habitación, me produjo una impresión nefasta. Sabía que no debía derrumbarme, que eso era lo que los demonios estaban esperando. Debía mantenerme dentro del círculo, y en aquel instante comprendí que contra mis previsiones iniciales, lo había dibujado demasiado pequeño. Apenas tenía espacio para mis pies, y temía borrar descuidadamente algún trazo esencial. Rápidamente, repasé el Libro, en busca del conjuro de despedida, sólo por si acaso. Mis manos recorrieron nerviosamente las páginas gastadas y crujientes, y estuve a punto de dejarlo caer, lo cual hubiera sido un desastre.

Levanté la vista hacia la ventana. Las moscas habían logrado entrar, pero se limitaban a permanecer ominosas en la pared, moviéndose espasmódicamente en espera de alguna señal por mi parte. Afuera se había levantado un terrible torbellino, porque los cristales golpeaban contra los marcos y el aire silbaba una canción espectral que por algún motivo me pareció que contenía palabras, aunque de ningún idioma que hubiera oído antes, y que sin embargo estuve a punto de entender. Contuve un inesperado impulso de dirigirme hacia la ventana para abrirla cuando ya casi mis pies habían comenzado a hacer el movimiento. Debía alejar de mi mente ese tipo de pensamientos.

Un aire frío invadió el recinto, y en mi piel se formaron pequeños bultos. Los brazos comenzaron a temblarme sin que pudiera contenerlos. Sabía que aquello era la señal de que los demonios habían entrado por fin, y de que estaban amargados como yo suponía. Miré a mi alrededor ansiosamente, pero no hallé señal alguna de su presencia. Realmente, pensé, no tenía ni idea de cómo podrían presentarse ni de cuál sería su número. Sobre mi cabeza revoloteaba nerviosa la polilla, golpeando una y otra vez contra la lámpara, pasándome junto a la cabeza y realizando ese fantasmagórico zumbido característico de las alas membranosas. Me pregunté si no sería aquella polilla...

Y entonces los vi sobre la pared. Eran rostros repulsivos y enloquecedores, apenas unas sombras que sin embargo poseían movimientos propios, y supe que me estaban mirando y que su mirada contenía un odio puro, indescriptible. Nervioso, repasé de nuevo el Libro, pero las páginas comenzaron a pasar a toda prisa ante mis ojos, como movidas por el viento, y tuve que detenerlas con la mano libre, mientras que con la otra apenas podía evitar que el volumen se me escapase volando. En la página que buscaba hallé sus nombres, Shrronghothoth, Abjadacsimm y Bheghosthrro, los pronuncié en voz alta. Las sombras de la pared parecieron agitarse borrosamente mientras tanto. Algo estaba mal. Deberían haber contestado, pensé. Cerré el Libro y lo guardé en el interior de mi camisa, para poder así sacar del bolsillo la lista con mis peticiones.

Pero de inmediato, una biblioteca cargada de libros se elevó unos centímetros en el suelo y comenzó a dar golpes contra la pared, haciendo caer algunos tomos al suelo. Pronto todos los demás muebles hicieron lo mismo, y en el piso observé que las huellas de algo grande e invisible se acercaban desde la pared de las siluetas hacia el círculo donde me encontraba, haciendo crujir la madera, y me estremecí, porque sabía que alguien no invitado había comparecido. Las huellas se detuvieron al llegar junto al círculo de tiza, y comenzaron a rodearlo muy lentamente, como un animal cerca a su presa antes de abatirse sobre ella. Cuando dieron una vuelta completa, que seguí aterrado con la mirada, las sombras de la pared se diluyeron y creí escuchar unas risas infantiles encerradas en un murmullo de conversaciones sin palabras.

Un hedor apestoso se adueñó de la habitación. Creí percibir los efluvios de excrementos animales, tabaco negro y sudor humano. Sentí ganas de vomitar, las ganas de correr hacia la ventana se acrecentaron de nuevo. Me encontraba paralizado por el terror, y cuando estaba a punto de abrir de nuevo el Libro para consultar el modo en que debía dar fin al aquelarre, una voz sonó a mis espaldas:

- ¿Quién eres?

Me volví rápidamente, casi trastabillando. Una figura borrosa se sentaba tranquilamente en el sillón del fondo, pero antes de que pudiera fijar mi vista en él, alzó un brazo y se encendió la lámpara de pie que estaba a su lado, sin apenas dejarme tiempo para acostumbrar de nuevo la vista a la recién creada luminosidad.

Era un joven, con el rostro delgado y demacrado, blanquecino… sin señales. El pelo, muy corto, y la barba, apenas sin afeitar. Me miraba fijamente tras unas ligeras gafas metalizadas; en sus ojos leí un desprecio tan profundo que hasta entonces no creí que pudiera existir. Vestía una sencilla camisa de cuadros abotonada hasta el cuello y unas pesadas botas militares. Lo reconocí en seguida, porque sabía que lo había visto antes espiando mis sueños. A su alrededor flotaban decenas de mariposas de brillantes colores, revoloteando junto a su cara y acercándose a la lámpara. Con una mueca horrenda, una sonrisa totalmente carente de alegría, volvió a decir:

- ¿Quién eres?

Aquella voz me aterrorizó. No se correspondía con el rostro que estaba mirando, sino con el de una mujer muy joven, casi el de una niña. Era tenebrosamente seductor, y por un instante estuve tentado de adelantarme, saliendo del círculo de tiza. Traté de pronunciar alguna frase, pero las palabras quedaron atrapadas en mi garganta, porque aún no sabía qué contestar, ni siquiera si debía decir nada en voz alta. No estaba seguro de que él supiera que yo estaba allí. Pero no fue necesario: de pronto, el demonio comenzó a emitir lo que parecían unas ensordecedoras gárgaras, que se transformaron en una risita infantil. La luz se apagó.

Me di cuenta que el corazón me latía demasiado rápido, y temí que algo pudiera ocurrirme, cuando el dolor se hizo más persistente. Necesitaba sentarme, pero una vez más lamenté la estrechez del interior del círculo protector. Me llevé la mano al pecho y traté de espaciar mi apurada respiración. Estaba sudando abundantemente, creí que tenía fiebre. ¿Me habrían encontrado dentro del círculo...? Era imposible saberlo.

En el rincón donde había estado el joven ya no había nadie. Fijé de nuevo la vista y creí percibir sólo ligeras sombras que se contorsionaban juguetonas por la pared. La pestilencia se acentuó y una vez más sentí ganas de abrir la ventana. Volví la vista hacia ella, y de improviso, ambas hojas se abrieron con una espantosa violencia, dejando pasar un fortísimo viento helado. Los cristales comenzaron a golpear furiosamente contra las paredes y temí que se pudieran quebrar.

El viento helado secó mi sudor, pero no se llevó la asquerosa fetidez. Los muebles comenzaron a golpear otra vez, los libros salieron despedidos en todas direcciones, y algunos cayeron por la ventana. En mi boca percibí los primeros síntomas del agrio vómito aproximarse y mi cuerpo convulsionó en una primera y dolorosa contorsión que casi me parte la espalda con un dolor seco. Traté de agacharme, aún dentro del círculo, y esta vez no sólo comprobé que no tenía espacio suficiente, sino que el Libro que había guardado dentro de la camisa me impedía doblarme. El armario abrió de golpe una de sus puertas, y el espejo que tenía en su interior se rompió en mil pedazos que pasaron peligrosamente junto a mi rostro.

Con mucho cuidado, extraje lentamente el Libro, y busqué nerviosamente entre sus páginas. Sin embargo, no era sencillo leer en la oscuridad, y mientras fijaba frenéticamente la vista en los arcanos, una ráfaga de viento me sorprendió, arrebatándome el Libro de las manos, y haciéndolo caer al suelo, muy cerca del círculo... pero fuera.

Definitivamente, el terror se adueñó de mí. Sabía que no podía abandonar la protección del círculo, pero necesitaba consultar el Libro para detener la desastrosa invocación. Me agaché dolorosamente, pero al acercar mi mano, las páginas se agitaron furiosamente, y el volumen salió despedido fuera de la habitación. Observé que en el suelo, el círculo de tiza comenzaba a desdibujarse con la acción del aire y lamenté no haber utilizado tiza roja. Sabía bien que una vez deshecho el círculo, yo quedaría a merced de lo que hubiera ahí fuera, de aquello que había convocado, y que no tendría ningún tipo de piedad.

Me llevé las manos a la cara, tratando de recordar. Eso era lo único que podía salvarme ahora. Traté de recordar la lectura apresurada, el modo de deshacer el conjuro sin peligro para el celebrante, pero en mi mente sólo había evocaciones danzantes de los momentos en que había retado al médium y de cómo había leído precipitadamente los primeros ensalmos, creyendo que todo sería seguro y sencillo. En mi mente se agolparon los recuerdos de los recuerdos, las figuras casi reales de lo que estaba pensando en el momento de lanzar el reto y de practicar el conjuro. Páginas crujientes y amarillas volaron en mi imaginación, pude sentir de nuevo el tacto grasiento del papel en los dedos, pero en ellas sólo había símbolos que apenas formaban palabras, y aun éstas carecían de significado para mí. Cerré los ojos con fuerza y algunas palabras volvieron a mi boca, para sólo escapar un instante después. Sólo entonces supe que jamás lograría recordar el hechizo de despedida, y desesperado, comencé a gritar, más allá de mis propias fuerzas. Chillé todo lo alto que me permitieron los pulmones, hasta desgarrar por completo las cuerdas vocales. Aullé cerrando los ojos con fuerza, haciendo coro con la cacofonía que ya se debatía a mi alrededor...

Y cuando abrí los ojos, la habitación estaba en calma.

La ventana, cerrada. El armario, con las puertas cerradas. Los estantes inmóviles, y los libros en su sitio. No había ningún insecto, y la luz de la lámpara sobre mi cabeza brillaba con la fuerza de sus cien watios. Ni la menor presencia de aquel hediondo miasma que había atufado mis pulmones. El único ruido era el de mi respiración acelerada y el de mis dientes castañeteando. Incluso la temperatura era de nuevo agradable, la proporcionada por el radiador. Y a mis pies, el círculo estaba completo e intacto.

Sonreí, y casi sentí que el dolor de la espalda había cesado. La felicidad me invadió y respiré profundamente. Abandoné el interior del círculo, y entonces... sólo entonces... llegó la negrura.