martes, junio 24, 2014

So Damn Beautiful (III Parte)




Esa tarde recibí un correo, inesperado  y con un mensaje inspirador. Tanto así que aquí estoy escribiendo mientras pienso en la facilidad que tengo (y lo sé) en despertar algún pensamiento, ira, asco, rabia, repulsión, alegría, robar una risa, hasta excitación si la creatividad lo permite.

Alguien más me hizo pensar que ese cabello blanco que apareció hace que las palabras cambien, aunque siga viendo las mismas cosas. Quizá el problema está en que esas palabras me suenan a otro idioma que no consigo entender. 

A los dos, les digo gracias, han despertado algo que me llevó a publicar esto.

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Leyendo  el periódico me he dado cuenta de que el asesino en serie disfruta. No es tonto y lo que hace le produce satisfacción. Lo digo de esta manera porque sé que nací con algo, que fue alimentado poco a poco. Ya les conté sobre mi niñez y mi adolescencia, no es necesario que haga hincapié es como estuvo mi parte cuasi adulta (de verdad que no sé a qué edad me hice “adulto"), lo importante es narrar el motivo que me llevó a contarlo todo, asunto pendiente, cambio de vida, cansancio, inspiración, legado. Todavía no me decido por una de ellas, luego me ocuparé de eso.

¿Tengo una excusa para lo que hago? Si, satisfacción.  ¿Acaso necesitas algún motivo para explicar tu gusto por algún tipo de comida  o estilo de música? No estoy loco, sé perfectamente que lo que hago va en contra de lo “moralmente normal” ¿Pero no hacen lo mismo los gobiernos? Amparados en leyes inventadas, pero con el mismo fin, la diferencia está en que yo no me apoyo en nada. Lo hago y listo.
     
Creo que la mejor respuesta a las preguntas anteriores es necesidad. Sí, ganas de hablarlo, como si fuese una terapia. Está claro que esto tendrá un desenlace nefasto, pero no es algo que me asuste, es la consecuencia asumida una vez que comencé a contar esto.

Recuerdo una vez que me creí enamorado… Tenía 30 años  cuando la conocí, ella tenía 32, era extranjera… latina. Su color de piel me recordaba al caramelo. Ella estaba recién llegada a la ciudad, fresca. Puso un anuncio inocente en una página web de la ciudad, quería conocer gente y charlar un rato, lo típico de una turista. Pero nadie respondió,  así que decidí escribirle. Pasaron los días y no devolvió el mensaje, supuse que ya tenía muchos amigos, así que lo olvidé.

Una tarde vi su respuesta, me dejó su núm. de telf.  con una simpática nota. Decidí llamarla y quedamos en que pasaría a buscarla ese mismo día a las 7 de la noche. Llevaba un jean ajustado, un sweater  color rosa, una gorra negra, sus zapatos eran deportivos. Me sonrió y me sentí diferente (no sabría cómo explicarlo). En su sonrisa había calidez. Subimos al coche y le comenté a donde pensaba llevarla. Me habló de su país, y siempre que volteaba a verla, sonreía. La invité  a comer y cenamos frente a la playa. La volví a mirar y ya no pude resistirme… la besé.

Sus labios eran cálidos, suaves y adictivos. Cada vez que intentaba dejar de besarla, algo me impulsaba a seguir. Fuimos a otros sitios, otras personas, otros besos y mi cuerpo empezaba a pedirme más. Ella correspondía a mis besos y cada vez mejor.  “Me gusta y no sé por qué… su ingenuidad me atrapa, su sonrisa me conquista y sus besos me excitan”. Decidí llevarla a un lugar especial, necesitaba saber si era para mí o simplemente era un espejismo. Era un hermoso mirador en lo alto de la colina. Era de noche y a pesar de estar asustada confió en mí. Con su respiración forzada exclamó satisfacción al llegar a la cúspide, esperé hasta que pudo hablar con normalidad y la besé de nuevo.

Mis manos recorrieron su espalda, estaba caliente a pesar de la baja temperatura que hay en abril.  Tenía ganas de hacerla mía ahí mismo, así que acerqué mi entrepierna a la suya y sentí como mi deseo aumentaba, mis dedos jugaban dentro en su camiseta para tocar su pecho y fue cuando ella me dijo “detente”. No quise prestar atención, estaba demasiado embriagado y la erección no me ponía las cosas sencillas. En un momento de fuerza ella apartó mis manos y dijo tajantemente “no quiero”. He de confesar que no me gustó, pero no me enfadé. Ella pidió irnos y así lo hicimos, tenía pensado llevarla a casa, para que estuviésemos más relajados.

Bajando la colina tropecé y me caí… a ella le pareció gracioso. No paraba de reír, parecía una ebria, una histérica, balbuceaba disculpas pero era incapaz de parar. Mi erección desapareció y el placer de besarla se transformó en algo que hacia ebullir mi sangre. Caminé hacia ella y le di un golpe en el rostro, con toda mi fuerza. Cayó en el piso y tardó un poco en reaccionar. Empecé a reírme al ver que parecía un animal que no puede levantarse tras su llegada al mundo. Comenzó a gemir y a llorar, tirada en el suelo preguntó “¿por qué?”, ahora quien no paraba de reír era yo. Le quité ese ridículo gorro y la sujeté del cabello. Sin dejar de carcajear le di bofetadas y aunque interponía  sus manos poco le valieron. La solté y me alejé para tomar aire. Ella lloraba e intentaba ponerse de pie. Cuando por fin pudo hacerlo la volví a tomar del cabello y le di un fuerte golpe en el estómago. Ahora estaba lleno de ira y lo único que quería era deshacerme de ella. La hice caminar unos metros y la lleve contra las piedras, el golpe se escuchó con mucha fuerza y supe que se había lastimado. Sentí un fuerte impulso por patearla, así que lo hice. Ya no habían palabras en su boca, solo quejidos.

“Habrías sido mi reina si no te  hubieses burlado de mí. Jamás volveré a confiar en una sonrisa. Tú y solo tú eres la culpable de lo que hoy estoy haciendo”... Dejé de hablar y de patearla, ya estaba cansado y ella ya no emitía sonido alguno. Cerca de donde estábamos había un acantilado desde donde se veían unas rocas inmensas que le hacían fuerte al enfurecido mar. Me dio rabia arrastrar su cuerpo todavía caliente hasta aquel sitio. Amé y odié sus besos, su sonrisa y su cálida voz.

Jamás me había enamorado hasta ese día. Su sweater rosado se quedó enganchado en las rocas… me aleje con normalidad y fui hasta mi coche. “Adiós mi amor” fue lo único que dije.

viernes, septiembre 13, 2013

Dejé de escribir...





No sé… un día desperté y se me acabaron las historias, mejor dicho, se me acabaron las palabras con las que solía expresarme. ¿Por qué? Bueno, supongo que es una etapa más por la que hay que pasar. Así como tuve mis momentos de máxima expresión, llegó el momento del silencio. ¿Ha terminado? Espero que si. A esta hora estoy aquí sentada pensando que esto no se me da mal (sí, hay que echarse flores) y que cada día consigo algo que contar.


Desnuda...



Cuando estamos en la etapa adolescente, se nos hace mucho hincapié sobre la importancia del amor propio, aquello de verse al espejo y decirte “qué bien te ves, que bien lo haces, que linda estas…” ¿Pero en qué momento se nos enseña a desnudar el alma? No creo que sea algo que se aprenda, creo que forma parte de nuestra personalidad el sentirnos cómodos cuando nos damos a conocer. Sin que me quede nada por dentro (y con la ropa bien puesta) a veces me he desnudado en mis textos, pero ahora no puedo. ¿Por qué? Porque me da pena, no con quien me lee, sino conmigo misma.

Es algo contradictorio lo que acabo de decir, lo sé… pero es necesario que dé el paso. Es algo así como cerrar los ojos para que nadie me vea (bendito juego de niños). Un buen amigo me dio un consejo, y aquí lo estoy aplicando. No es drama, son ganas de desnudarme porque necesito convertirme en lo que soy y dejar de ser lo que era.

viernes, septiembre 06, 2013

Mitomanía



Quizá termine esta historia. Si alguien lo lee, que no preste atención, es sólo relleno a algo que lleva mucho tiempo vacío. Mi blog.

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Eran las 7 de la noche cuando sintió ese terrible impulso de mirar su correo. Tenía esa mala costumbre de buscar una y otra vez algo que sabía que no iba a encontrar, y si lo encontraba iba a salir lastimada; sin embargo decidió revisarlo una vez más. Tantos días esperando alguna noticia, una llamada, algún email, quizá alguien tocando la puerta y por fin había encontrado una respuesta a su pregunta “¿Dónde estaba?” 

 Ahora que lo sabe se debate entre lo moral como persona y lo dolida como mujer. 

 ¿Vale la pena buscarlo? ¿De qué vas a hablar? ¿Le vas a decir todo lo que has descubierto? ¿Qué ganas con eso? ¿Y si no quiere verte? ¿Realmente necesitas estrellarte contra ese muro una vez más? ¿Para qué? ¿Todavía lo quieres? ¿Qué sientes? Eran las preguntas que se repetía una y otra vez frente al espejo. Un suspiro era el punto final para dejarlas de lado e intentar seguir con la “nueva” vida que le habían dejado.

lunes, marzo 28, 2011

Deleite. II Parte.




El día que empecé a escribir mis “anécdotas” me sentí como Lord Byron, llamado el Vampiro de Londres. Para unos un sicópata, para otros un verdadero vampiro; el mejor calificativo que le doy es: genio

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Eran las 8 de la mañana cuando un escándalo me despertó. Mi vecina, la madre de Carlota, gritaba y lloraba como si le estuviesen arrancando la piel; su hija había desaparecido durante la noche. La policía llegó al momento y nos interrogaron a todos. Lejos de sentir miedo y pánico, tomé aquello como un reto. Debía mostrarme normal y no pensar en parecer normal. La mirada del investigador parecía una máquina de rayos X, sentí que sus ojos me hacían preguntas que sus labios no gesticulaban. No exagero cuando digo que ese instante se me hizo eterno, no por temor a decir o hacer algo que me incriminase en la desaparición de la niña, sino por la atracción de su mirada, la agudeza de sus pupilas, cada parpadeo era como una fotocopia de mi expresión, que inmediatamente era analizada para buscar el menor indicio de conocimiento. Recuerdo el escándalo en las noticias, “Aparece el cuerpo sin vida de una niña dentro de un barril con agua. La Policía no tienen ningún sospechoso y siguen con las investigaciones”.

Tenía 20 años cuando la furia y el deseo llevaron mi vida por otro rumbo. Estaba algo bebido y mis hormonas pedían carne; recuerdo que me sentía como una bestia y la oportunidad estaba a pocos pasos de mí, con una minifalda, botas altas y un escote que no dejaba nada a la imaginación. Quería dinero a cambio de satisfacer mi necesidad. Fuimos a un callejón oscuro, lleno de borrachos y drogadictos. El olor era nauseabundo, las ratas iban de un lado a otro y ella no era lo que esperaba. Su cabello estaba lleno de grasa y su aliento no era mejor que el de un perro abandonado. Sentí asco y la ira me invadió.

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Ese día estaba amaneciendo muy lentamente. Las calles todavía estaban oscuras, y a pesar del frío algún que otro paseante comenzaba a circular por el barrio. Uno de ellos distingue a lo lejos el cuerpo de una mujer tendido en el suelo que a primera vista parecía desmayada, pero cuando se acerca para tratar de ayudarla, ve que unas terribles heridas la habían casi decapitado.

Horrorizado, no deja pasar un minuto y avisa al primer policía que hacía su ronda por el barrio, quién acompañado de un médico distingue bajo la luz de una linterna que la muerte le había sido provocada por dos golpes con arma blanca que le habían seccionado la tráquea y el esófago. El cuerpo, todavía caliente en partes, indicaba que el momento del crimen no debía de haber sido de más de media hora antes de haber encontrado el cadáver. Tras un examen más detallado en la sala de autopsias, descubren, además, que había sido brutalmente golpeada en la mandíbula inferior izquierda (posiblemente por una persona zurda), y que su abdomen había sido mutilado. Por lo demás, el asesino no había dejado otras pistas tras de sí, ni testigos, ni el arma homicida. Ninguno de los vecinos oyó nada.

viernes, enero 14, 2011

Así empezó todo (I Parte)



Vaya manera de volver a escribir

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Desde hace un par de días decidí que debía contar mi historia, así que le escribí a alguien de confianza.

Me llamo Juan Manuel Arias Mendoza, tengo 28 años, vivo en México, D.F y a simple vista soy un tipo normal, como cualquier otro que se sienta a leer el periódico en una cafetería, o que va de compras al supermercado, inclusive podría estar de pie a tu lado sin que te dieras cuenta. Eso me ha ayudado a permanecer en el anonimato y seguiré en él, puesto que mis gustos no me hacen perder el control. Cosa que no sucede con otros de mi especie.

Tuve una infancia genial, con amigos, juguetes, paseos, risas, historias fabulosas, mascotas, cuentos infantiles. Todo lo que quería lo tenía en mis manos. Un día se me ocurrió la idea de jugar con insectos y animalitos pequeños, así que busqué saltamontes y lagartijas. Busqué una jeringa. El primero fue un saltamontes verde, lo sujeté entre mis dedos y decidí inyectarle agua; lo hice tan rápido que mi “paciente” salió disparado unos metros más allá. Las siguientes veces fui más cuidadoso, les administraba el agua poco a poco para ver como se iban hinchando sus cuerpos. Al principio tenía gracia porque llegaban a un punto en el pensé que iban a estallar, pero eso no sucedió. Sin embargo, y cuando tenía suerte, el agua, ya ensangrentada, podía salir por los ojos, por el ano, a veces por nariz y la boca. Esa afición no me duró mucho tiempo, pues sentía que necesitaba ver más. Así que la dejé.

De los insectos pasé a ratones, pero mordían tanto mis manos que en vez de inyectarles agua, los fijaba a un cartón con un poco de pegamento y los ponía al sol. Busqué una lupa y con mucha paciencia los iba quemando poco a poco. Me divertía ver como sus cuerpos se retorcían y, aunque apestaban terriblemente a carne quemada, conseguí deleitarme con aquella escena. Meses después fui con un “amigo” a un campo a buscar más ratones, quería compartir mi juego. Subimos por entre las rocas, pero Miguel se tropezó, rodó varios metros y terminó sobre un montón de espinas.

Me quedé paralizado, sus piernas estaban rotas, inclusive se veían algunos huesos. No sé cuánto tiempo pasó, pero mi amigo despertó, no podía moverse; y cuando intentaba hablar le brotaba sangre por la boca. Fui hacia él y le dije que buscaría ayuda. Se durmió y mientras lo hacía toqué sus heridas; estaban calientes y si prestaba suficiente atención podía ver como latían sus músculos. Empezaba a oscurecer, así que me fui a mi casa. Esa noche no pude dormir, el teléfono no sonó y tuve el temor que hubiesen encontrado a mi amigo.

Cuando salió el sol fui al campo, ahí estaba Miguel, inerte ante mi presencia, había algo de sangre a su alrededor, el resto se la había tragado la tierra. Le eché un poco de agua en la cara para que despertase, pero no se movió. Su cuerpo olía mal, tenía la boca abierta. Había algunas hormigas encima de él y cuando aparecieron unas moscas comprendí que le pasaría lo mismo que a los ratones, se hincharía y su peste sería insoportable. Ese día dejé de buscar roedores. Nunca supe si encontraron a mi amigo.

Como si fuese una película, repetía en mi cabeza una y otra vez el momento desde que Miguel tropezaba hasta que caía en aquellas espinas. A veces imaginaba que era yo y apuntaba en un cuaderno imaginario cada detalle, cada movimiento y cada sonido de ese recuerdo.

Tenía quince años cuando asesiné a mi vecinita Carlota. No fue algo planeado, pero es que la niña de dos años era necia, llorona, insufrible y malcriada. No paraba de llamarme y de molestarme. Una tarde vino corriendo hacia mí y me mordió en la pierna. Su madre no le prestaba tención, puesto que ya se había convertido en un “gracioso” hábito.

Mientras la niña se reía sin parar por lo que me había hecho, miré hacia ella con una frialdad y un odio tal que Carlota quedó paralizada y empezó a temblar. Acerqué mi rostro a su oído y le susurré con mucha ternura: “vas a morir”. No creo que me haya entendido, pero salió llorando hacia su madre. Luego me dirigí a la cocina, tomé un vaso de agua fría. Estaba tranquilo, inclusive me sentí contento. Fue el paso decisivo que le daría sentido a mi vida.

Esa noche me colé por la ventana de su cuarto. Estaba dormida, su respiración era calmada, los hoyuelos de su nariz se movían delicadamente. Irónicamente cuando me acerqué, sonrió. No hice ruido, la tomé en brazos con mucho cuidado. Olía a flores y su ropa era blanca. La llevé a una calle oscura, a pocas manzanas de donde vivía y la dejé dentro de un barril con agua helada. No lloró, no se movió mucho. Creo que pasaron unos pocos minutos cuando sentí que el frío me llegaba a las rodillas. Cerré el barril y regresé a mi casa a dormir.

Aunque no pude deleitar mi vista, sentí emoción y felicidad.

viernes, septiembre 24, 2010

¿Quién es más tonto? ¿El tonto o el tonto que lo sigue?




Me hubiese gustado mucho publicar una historia… pero como no hay ninguna y en cambio hay un malestar enorme… pues voy a descargar mi ira, y me importa un demonio quien se sienta aludido. Todos pagan justos por pecadores.

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Creo que más de una persona ha pasado por esta situación: Internet falla, reviso, miro cual puede ser el problema… no tengo idea de que pasa… voy a llamar al servicio técnico.

Comienza el calvario.

Una máquina te pone a dar mil vueltas para llegar al servicio técnico (presione tal núm se desea X cosa)… pasado unos tres minutos por fin alguien te atiende:

- Operadora: Buenos días soy fulana de tal ¿en qué puedo ayudarle?...
- Cliente: Hola, buenos días, me he conectado a las 9 de la mañana y en mi historial de mensajes tengo uno que dice que he consumido la totalidad de megas (250) y que mi velocidad baja. Tiene que haber un error, porque primero que nada el mensaje sale con la hora 6.39 am y a esa hora no estaba conectada; aparte de ello, estoy viendo el historial de consumo y tengo en megas enviados 21 megas y en recibidos 2 megas ¿cómo es posible que haya consumido el total de megas?, solamente tengo media hora conectada.

- Operadora: ¿Me indica el número de donde se conecta?
- Cliente: 0101010101011100010101

- Operadora: Un momento, voy a verificar ….. (música de fondo.. terrible música de fondo).
- Operadora: Efectivamente, el sistema me indica que has consumido la totalidad del bono y que por eso la velocidad baja a 64. Debe esperar hasta las 12 de la noche para activar nuevamente el bono.

En ese instante una vena salta en mi frente
y empieza a crecer de forma exponencial.


- Cliente: A ver señorita, lo que quiero es que revisen en su “sistema” el historial de mis conexiones y me digan que efectivamente he descargado algo “por accidente” que me haya consumido los megas antes de estar conectada ¿entiende?
- Operadora: Si claro, es que quizás tenga alguna aplicación abierta o haya hecho algunas modificaciones que le provoquen el consumo de megas.

Vale… si fuese una persona sin conocimiento de lo que hablo, seguramente me hubiese quedado tranquila, calladita y conforme con la “respuesta” de cuestionario. Pero como no es así… entonces:

- Cliente: 250 megas no dan para muchas cosas, salvo estar unas cuantas horas viendo páginas, jugando online… no usar web cam… Por ende te doy a entender que controlo el consumo, por ende reitero que NO he descargado nada, que NO tengo aplicaciones abiertas y que viendo el historial, sumando NO llego a 250 megas.
- Operadora: Claro, le entiendo, pero el sistema no se ha actualizado del todo… eso me daría más respuestas a su problema.

- Cliente: Ajá….¿Y cuándo se actualiza el sistema?.
- Operadora: No sabría decirle, llame en… dos horas.

- Cliente: Ok.
- Operadora: Gracias por llamar a XXXX, que tenga buen día.

Como la operadora no ha sabido darme respuesta a mi problema.. esperé y volví a llamar. Pasé otra vez por el proceso de la contestadora y ahora me atiende una persona distinta a la anterior… así que vuelvo a echar el mismo cuento de antes….

- Operadora: Permítame comprobar la información.
- Cliente: Ajá.

- Operadora: Efectivamente, el sistema me indica que has consumido la totalidad del bono y que por eso la velocidad baja a 64. Debe esperar hasta las 12 de la noche para activar nuevamente el bono.
- Cliente: Eso ya lo sé. Entiende, quiero una respuesta a mi problema, obviamente existe un incongruencia entre lo que dice tu “sistema” y el historial de consumo que tengo en pantalla. Se supone que es para tener una idea de lo que se navega ¿cierto?.

- Operadora: Efectivamente.
- Cliente: Entonces dame una explicación a mi problema, repito me conecté a las 9 y me llega un mensaje del total de consumo cuando para ese momento solamente tenía 21 megas…

- Operadora: Voy a verificar con mis compañeros de prepago, no de despegue por favor.

Me duele la cabeza por culpa de esto.

- Operadora: Mis compañeros de prepago me informan que en el sistema sale que efectivamente se conectó a las 9 de la mañana y que consumió el total de megas.
- Cliente: A ver … (respiro profundo) ¿existe un historial que les diga a uds en qué momento se consumieron esos megas?, porque si es así dímelo y entonces compruebo a ver si soy yo la del problema.

- Operadora: Un momento por favor.

Tengo ganas de golpear a alguien.

- Operadora: Según el sistema ha estado conectada 1254 minutos y en ese tiempo ha consumido los megas. Debe esperar hasta las 12 de la noche para activar el bono nuevamente.
- Cliente: Mira.. vamos paso a paso. Se supone que en los mensajes enviados por “el sistema” sale la fecha y la hora de envío ¿cierto?

- Operadora: Si.
- Cliente: Pues tengo como fecha de envío 24/09, o sea hoy…. Y como hora de envío 6.39 am .. A ESA HORA NO ESTABA CONECTADA… EN EL SISTEMA DICE QUE ME CONECTÉ A LAS 9 DE LA MAÑANA ¿explícame cómo es posible que me haya consumido 250 megas sin estar conectada?.

- Operadora: Es que el sistema dice que has estado 1254 minutos conectada y has consumido la totalidad de megas… y claro la velocidad te baja…
- Cliente: Ya no me digas nada referente al bono, ni que debo esperar hasta las doce de la noche, ni que la velocidad baja porque todo eso lo sé. Quiero que me des una respuesta referente a la incongruencia de datos y hora.

- Operadora: Un momento que voy a verificar la información con los compañeros de sistemas.

Se está burlando de mi….

- Operadora: Efectivamente, mis compañeros de sistemas confirman la información que le he dado, ha estado conectada 1254 min y has consumido los 250 megas.
- Cliente: Por favor… entiende la pregunta. ¿Cómo se pueden consumir 250 megas sin estar conectada?

- Operadora: Posiblemente la hora de envío tenga relación con la conexión anterior.
- Cliente: ¿Me estás diciendo que ese mensaje corresponde a hace dos días?

- Operadora: Posiblemente.
- Cliente: Entonces hoy no debería tener la conexión lenta PORQUE NO HE CONSUMIDO EL TOTAL DEL BONO. Y aunque fuese así debería tener un mensaje en bandeja de entrada con la hora correspondiente a ello y no está.

- Operadora: Si claro, pero es que en el sistema sale…
- Cliente: Definitivamente no sabes de lo que hablo ni el idioma en el que lo hago.

Colgué.

Seguramente algún operador lea esto… imagino que les dan un cuestionario referente a todas las “posibles” dudas que pueda tener un usuario, también imagino que el jefe les dirá que el sistema tiene la razón. En definitiva, los operadores no están capacitados para dar verdaderas soluciones a los problemas, cuando no saben que decir se remiten al sistema, cuando siguen sin saber que hacer te dan vueltas hasta que te cansas.

Me molesta la incompetencia, pagar por un servicio y no tener soluciones a los problemas… ya no tanto la solución, sino una respuesta satisfactoria a lo que pasa: “si mira aquí sale que en una actualización de X cosa el volumen de datos pasó de los 250 megas” … pero no estar dando vueltas en lo mismo como si todo el que llama desconoce las funciones/servicios de lo que contrató.

Da igual la compañía que ofrezca el servicio… TODAS son iguales, cuando se topan con alguien que sabe de lo que habla entonces te marean. ¿Solución?, ninguna, joderse, aguantarse. ¿Cambiar de compañía? Seguramente… me pasará lo mismo. ¿Levantar una queja? Ya lo hice, estoy mareada, molesta y escribiendo para que la gente lo sepa.

Finalmente les digo, no hay que dejarse joder por ninguna compañía que preste servicio, si el pago se exige, pues la calidad mucho más.

miércoles, noviembre 18, 2009

Orígenes



Espero con muchas ansias que esto sea un primer paso para recuperar mi creatividad… me alegra mucho volver a escribir historias a partir de un sueño; también espero que disfruten tanto de esto como yo.

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El Apocalipsis está de moda. Hay millones de personas en el mundo (estudiosos de la Astrología, las profecías Mayas, las Bíblicas y Nostradamus, entre otras) preocupados por las distintas predicciones que aseguran que el mundo se acaba el 21 de diciembre de 2012. Sin embargo, existe desacuerdo entre los creyentes, sobre si en el año 2012 tendrá lugar el fin de la civilización, o si en cambio la humanidad se elevará a un nivel superior. No hay evidencia científica que apoye estas creencias. De lo que sí podemos estar de seguros es que a partir de esa fecha, nada será igual.

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- Abuelito, abuelito. Cuéntame de nuevo la historia de la humanidad – suplicaba el niño con ansias.
- Esas no son historias para dormir, además, ya te la he contado muchas veces – respondía el anciano mientras se acomodaba en la silla que estaba al lado de la cama.
- Por favor abuelito, es que me gusta mucho.
- Está bien, te la contaré una vez más, pero luego te vas a dormir.
- ¡¡¡Si, si, si!!! – respondió el niño con entusiasmo.

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En el año 2010 la humanidad sufrió muchos desastres, la gripe A se volvió inmune a los medicamentos, el calentamiento global estaba arrasando con las plantaciones, las estadísticas de las peores cosas en el mundo (hambre, miseria, delincuencia, SIDA) se dispararon hasta límites insospechados, la crisis monetaria no había tocado fondo y los esfuerzos de cada país por salir adelante eran inútiles.

Sin embargo había quienes pensaban que estos sacrificios eran necesarios para que la raza humana tomase conciencia de lo que hacía.

Con los índices delictivos por las nubes, las cárceles ya no eran lo suficientemente grandes y seguras para mantener a tantas personas a raya, la pena de muerte se instauró en todo el mundo, pero aún así el mayor desastre era inminente.

Mientras la Organización Mundial de la Salud planeaba su lucha contra las mayores enfermedades del momento, la ONU discutía el origen, evolución y posible solución a los problemas de delincuencia, y sobre la salvación de las futuras generaciones.

Tras muchas reuniones, públicas y secretas, llegaron a un acuerdo, el aislamiento de todas aquellas personas que de una u otra forma afectaban y/o “contaminaban” de manera negativa a los más sanos. Fue así como surgió el proyecto Regeneración. Este proyecto pretendía limpiar a la humanidad de toda persona dañina, desde científicos crueles, hasta enfermos de toda clase, pasando por criminales y todo aquel que tuviese un indicio de maldad en su personalidad.

Eruditos de todo el mundo plantearon ideas para llevar a cabo este proyecto. Pero solamente una sería de ellas sería posible.

El astrólogo y matemático Marcial Rohg, propuso crear una cárcel espacial, donde podían aislarse a todos aquellos que estuviesen “contaminados”, de manera que las personas sanas quedasen libres de cualquier tipo de incidentes. A pesar de las protestas, el proyecto se llevó a cabo. El dinero de todo el mundo se destinó a la creación del bunker Rohg.

Pero surgieron dudas entre todos ¿Quién cuidaría de ellos? ¿Podrían regresar a la tierra? ¿Se podrían reproducir? ¿Sobrepasarían el máximo de capacidad del bunker?


- Sigue abuelito, sigue.
- Estoy en ello, ten paciencia.

Todos querían colaborar. Los valientes aparecieron en primera fila: “Yo me ofrezco como voluntario para salvaguardar la tranquilidad de la tierra. No tengo familia, ni trabajo, puedo ser útil a la humanidad”… y así decenas de personas de todo el mundo se adiestraron para ir al bunker espacial.

El 21 de diciembre del año 2012 todas las miradas estaban puestas en las diversas estaciones de lanzamientos existentes, para dar el siguiente paso en el plan. Los valientes fueron aplaudidos y venerados, hombres y mujeres dispuestos a dar su vida por el bien de la humanidad.

A partir de esa fecha todo cambió… lo que antes indicaba números rojos, ahora iba a verde, los que se quedaron en la tierra se preocuparon de hacer las cosas bien, el dinero dejó de existir, no existían los ricos ni los pobres, no había hambre, no habían enfermedades, aparentemente el tiempo transcurría con una calma duradera. El holocausto era solamente una leyenda que daba paso a quedar en el pasado.

El bunker poco a poco fue quedando en el olvido con el pasar de los años. El plan era perfecto a la vista de los desesperados. Pero algo inexplicable sucedió.

Rohg evolucionó. Los contaminados se reprodujeron, los científicos experimentaron con humanos para probar teorías que en un pasado fueron descabelladas: clonación, revivir a un muerto, eterna juventud, súper soldados, híbridos, comprensión total de la mente, entre otras muchas cosas terribles que nadie supo…

Un día los Rohgnianos llegaron a la tierra. Los extraterrestres eran físicamente igual que los humanos, pero tenían una sola cosa en mente, exterminar a quienes les desterraron del mundo.

Se desató una guerra cruel y sin medidas, donde unos pocos lograron sobrevivir…


- Abuelito, y… ¿qué sucedió con los que quedaron vivos?

La nueva raza humana se quedó en la tierra, y los que no pertenecían a ese mundo fueron desterrados al bunker espacial. Al no tener ambiciones ni maldad en sus cabezas no supieron sobrevivir a la soledad…

- Es hora de dormir
- Si abuelito… mmm
- ¿Qué sucede? – pregunta el anciano preocupado.
- Me pregunto ¿cómo será vivir en el espacio?
- Esa será una historia que te diré más adelante. – Dijo el abuelo mientras miraba las estrellas por la ventana.

domingo, mayo 24, 2009

Entiéndeme, tengo la regla.



En una tarde calurosa de este verano adelantado, se han reunido cuatro mujeres para hablar de sus vivencias… y por esas extrañas casualidades de la vida decidieron hacer un manifiesto… pero no un manifiesto cualquiera, no… dicha decisión de basa en un (tres) simple (s) hecho(s) “estamos aburridas, queremos expresarnos y tenemos la regla”.

Como en este blog se protegen las identidades de l@s entrevistad@s, he cambiado el nombre de todas las mujeres que han decidido manifestarse. A su vez advierto que cualquier nombre que le parezca conocido, será pura y simple coincidencia.

Karla “me siento gorda”.
La idea del manifiesto me vino un día en el que el malestar invadía mi cuerpo… ese día sentí que todo estaba en mi contra, me levanté muy dormida y por no limpiar el piso como se debe me enterré algo en la planta del pie, a partir de ahí todo empezó a ir fatal. Cuando abrí los ojos, estaba frente al espejo y del susto el sueño se fue al carajo, me di cuenta del grano, mejor dicho: cuerno, que tenía en la frente. ¡Qué fea me veo!

Voy al vestirme y me apetece usar un pantalón blanco, pero no puedo porque si tengo un accidente voy a parecer una señal de tránsito ¡ALTO, STOP! , mejor me pongo otra cosa. Un jean es lo más conveniente, escojo uno que dejé de usar y de repente me veo gorda, miro a la cama y mi marido está roncando como un bebé (a ellos debería venirles la regla):

-“Mi amor, mi amor, MI AMOOOOOOOOOOOR”
- COOOÑO, qué pasa?
- Nada, calma… es que quiero preguntarte algo
- Ajá, dime
- ¿No te parece que me veo mal con este jean?, es que se me sale un rollito aquí, se me ve fatal el culo, las piernas se me ven horribles
- (con los ojos cerrados) no… te ves bien
- Por favor, mírame y dime como me veo
- (con un ojo abierto y respirando profundamente) cariiiiiiiiño, te ves bieeeeeeeeennnnn
- Coño!!! pero abre los dos ojos y dime la verdad
- (haciendo un esfuerzo sobre humano, el esposo abre los ojos y en vez de respirar profundo, se escucha un rebuzno) a ver mujer… si bueno, te ves un poco gordita, mejor ponte algo un poco más flojito.
-¿ Gordita? ¿Me veo gordita? Tú no me quieres (y viene el llanto desconsolado)

Lo demás no es necesario contarlo… lo que quiero decir es:
* Si me dices “te ves bien”, no me lo voy a creer del todo.
* Si me sigues la corriente, hazlo pero que no me de cuenta, para no molestarme.
* Si me lo dices con “ternura”, voy a pensar que me tienes lástima.
* Si no me paras bolas, voy a pensar que no me quieres.
* Me veo fea, entiéndeme, tengo la regla.

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Magdalena “La Sensible”.
Mi problema no es que me sienta o me vea gorda, mi problema es que la hipersensibilidad hace que me convierta en una montaña rusa. Un día de esos, estaba trotando por el parque y vi a una pareja de ancianitos dándose un besito, y me pareció la cosa más tierna del mundo. Me senté en el banquito que estaba a su lado y empecé a recordar cuando estaba de novia con quien es mi actual esposo. Recordé como nos conocimos, nuestro primer beso, la manera en la que me miraba, la forma en la que me metía mano… y algo inevitable, nuestra primera pelea.

Recuerdo perfectamente ese día, como si fuese ayer. Era nuestro primer año juntos y decidí prepararle una cena especial, me pasé el día arreglando cada detalle y de tonta imaginé que si lo esperaba desnuda con una corbata puesta lo iba a emocionar, pero claaaaaaaaro, he visto tantas veces mujer bonita que hasta me creí la escena. Dejo todo perfecto, me quedan 15 minutos, debo bañarme y retocarme el cuerpo en tiempo record, me pongo una corbata que le regalé y me siento a esperarlo… cuando abre la puerta… viene acompañado de sus mejores amigos. Creo que ese instante fue eterno, el tiempo se detuvo y lo peor de todo es que no fue mi marido quien esntró primero, no, fueron sus amigos y él de último… de sólo recordarlo me hierve la sangre. Tanto esfuerzo para nada. Me voy a casa.

- (el marido entra en escena) hola mi amor ¿cómo te fue?
- Hola, bien.
- (el marido siente que algo pasa) ¿te pasa algo? (para qué coño pregunté)
- Si. Me acordé de nuestro primer aniversario.
- Ahhhh… ¿qué pasó ese día?
- Y encima de todo ni te acuerdas, es que me encantan como son los hombres, todo lo olvidan y piensan que con eso nosotras olvidamos el mal momento
- Pero dime, que no me acuerdo.
- No importa... a ti esas cosas no te importan… sabes qué? Hablamos luego…

Seguir con la historia es algo parecido a descubrir el agua tibia:

* No es tan difícil recordar pequeños detalles, no hagas que me sienta como una agenda que todo lo anota.
* Si yo pienso por ti y en ti ¿por qué no puedes pensar por mí y en mí?
* Estoy sensible… entiéndeme, tengo la regla.

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Sara “Máquina Sexual”.
Ni me siento fea, ni todo me molesta… mi problema no es un problema… bueno si, a veces… creo que no me he explicado bien. Mi inconveniente es que… me pongo porno, me vuelvo insaciable, quiero hacerlo tres veces al día, donde sea, me siento acróbata, soy la mujer más flexible del mundo, no quiero que mi esposo se canse, ni que se duerma, que tenga energía, en fin… estoy tan caliente que hasta soñando soy una máquina sexual.
- (6 de la mañana) mmmm… que rico.. yo como que despierto a mi esposo. (empieza la escena, ella le mete mano hasta que el hombre dormido reacciona, ella se encarga de todo, que buen polvo, a dormir unos minutos más y a descansar)
- (hora del almuerzo) coño, tengo calor, debería refrescarme, a la bañera… estoy algo intensa. Después de comer un descanso pequeñito y aprovecho para provocarlo, (coño ponme cuidado que estoy caliente)… reacciona… venga, otro antes de volver al trabajo.
- (en la noche) me siento genial, vente, sin preámbulos hazlo y ya… responde… hey no me dejes a medias, no vale cansancios, vamos quiero probar esta postura, hazlo así, y ahora así… no importa que sea hora de dormir….

Cada intento es una aventura, no sé si lo voy a conseguir o no:

* No tienes idea de lo beneficioso que es hacerlo en esos días.
* ¿Por qué demonios no te aprovechas de mí en ese instante?
* Me siento magnífica y voy a estar “calmada” en otros aspectos de carácter.
* Estoy caliente…. Entiéndeme, tengo la regla

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Juana “La Dulce”.
¡¡¡¡Joder!!!!!, uds son unas melodramáticas de primera. Mi problema es sencillo y puntual, TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, me pone de mal humor, amanezco de malas, paso el día de malas, me voy a la cama de mal humor y no es que esté falta de un hombre… no, es que no estoy de humor para nada ni para nadie.

- (En la casa)… todo está sucio, tengo que arreglar, no tengo ganas de nada, me tengo que vestir, tengo que trabajar, tengo… tengo…, me harté, no hago un coño.
- (en la oficina)… no soporto a la tipita nueva, me cae mal, es que… es idiota, y todos se babean por ella, es que ni sabe vestirse, que ni se le ocurra venir a saludarme, que se vaya a la M….
- (en la calle) maldito tráfico, la gente no sabe manejar, vieeeeeeeeeeeja mueve el culo que me quiero ir a mi casa, ¿y este? ¿qué coño mira?, animales con licencia para conducir… hijos de….
- (con el marido) te he llamado al móvil y no atiendes.. ¿por qué coño lo dejas tirado en cualquier parte? ¿te cuesta mucho tenerlo encima?... ¿sabes qué? No vuelvo a llamarte.

No me he vuelto loca, es que esos días, me percato de lo idiotas que son los demás:

* Si estoy de malas ¿por qué haces que me ponga peor?
* TODO me irrita… entiéndeme, tengo la regla.

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Este manifiesto va en pro de las mujeres que quieren expresarse en esos días: va en pro de las relaciones de pareja (hombres… lean para que sepan que hacer); va en pro de las mentes ociosas (no tengo nada que hacer); va en pro de quienes tienen sentido del humor (es cierto jajajajaja); y como yo no discrimino: va en pro de gente fastidiosa que de seguro viene a criticar lo aquí publicado.

Finalmente…

- Si alguien se siente identificad@ con todo lo aquí descrito, venga y opine.
- Si alguien cree que estas mujeres se han quedado corta, venga y opine.
- Si alguien se siente ofendid@ por lo aquí escrito, venga, opine y váyase al carajo :)

A todas estas… entiéndeme, tengo la regla.

domingo, marzo 08, 2009

Ir y no ver, o venir y no entrar



Me imagino que más de uno se preguntará de que va el título de este post. Bueno, dejaré que mi querido hermanito Joad, vocalista de Sexto Sonar, nos diga algo de los escenarios del rock venezolano. Manito, desde el otro lado del charco, este es mi aporte a ti, a tu banda y al trabajo que hacen.

Desde hace algún tiempo se viene comentando sobre la situación y posibilidades de nuestro rock frente a los distintos movimientos rockeros del ámbito mundial pero particularmente en nuestro propio continente. Países como Colombia, Brasil, Argentina y Chile (entre otros), suelen figurar en las conversaciones de quienes nos hemos empeñado en mantener viva la llama del Rock en Venezuela, bien sea como espectadores o como profesionales ejecutantes de la música que (como bien dijera Alfredo Escalante) “Sacudió y sacude al mundo”.

Quizá algunos puedan preguntarse ¿Por qué siempre tenemos que establecer puntos de comparación con los distintos entornos “rockeros” de los demás países?. La respuesta es muy sencilla y va más allá del hecho de que las bandas insignia del rock a nivel mundial no dejen de visitar esos países cada año en sus giras, mientras que en Venezuela (por ejemplo) tuvimos que esperar 17 años para volver a disfrutar de Iron Maiden.

Se trata simplemente del apoyo que se le brinda a las agrupaciones que conforman los distintos movimientos rockeros en Latinoamérica y me refiero en exclusiva a nuestro mal llamado “tercer mundo” o al desdeñosamente denominado “rock sudaca”, puesto que la tendencia general es la de creer que en Europa y demás países “desarrollados” la realidad es otra, con grandes festivales todos los meses y un apoyo (por parte del público y los medios) a los distintos talentos regionales definitivamente impresionante, siendo el sueño dorado de la mayoría de nuestras bandas el poder trascender “más allá del charco” para saborear las mieles de un festival de 6 días de rock en todas sus variantes, donde hasta la banda más pequeña tiene una legión de seguidores que supera fácilmente las 4.000 personas y, mejor aún, que el resto de las 30.000 personas que en promedio asisten a estos festivales, disfruten y manifiesten abiertamente su reconocimiento por estas bandas “pequeñas”.

Entonces, ¿Qué es lo que pasa en Latinoamérica?, la realidad latinoamericana no dista en demasía de la Europea, aunque muchos no lo vean así. Basta con echar una mirada a los festivales argentinos, brasileros, chilenos y colombianos, la mayoría no tiene absolutamente nada que envidiarle a un Wacken, un Donnington o un Machina. Existe toda una estructura especializada en este tipo de eventos y lo más importante, una muchedumbre de fanáticos de la música dura dispuestos a pagar la boleta de entrada y disfrutar de un buen espectáculo.

Ahora bien, esta situación que describo no es exclusiva de los festivales internacionales, sino que también se aplica a aquellos conciertos que son exclusivamente de bandas “nacionales”, en su mayoría realizados en locales especialmente concebidos para estos eventos (cuya capacidad de aforo cuando no ha estado al límite ha faltado muy poco para colocar el ansiado cartel de “sold out”), con toda una organización publicitaria especializada, entes organizadores profesionales, radios, televisión y sobretodo identidad y orgullo por sus bandas y los músicos que las conforman, al punto tal de que nadie, fíjense bien NADIE PIENSA TAN SIQUIERA EN LA REMOTA POSIBILIDAD DE QUEDARSE AFUERA MIENTRAS SUS BANDAS SE DEJAN EL ALMA EN EL ESCENARIO.

En Venezuela sin embargo, la realidad es otra, aunque la historia de nuestro rock nos diga que no debería ser así. Hemos tenido grandes bandas y músicos definitivamente extraordinarios e inclusive durante una época se desarrolló un sentido de identidad que nunca he visto en otros países y que se denominó “MOVIMIENTO DEL ROCK NACIONAL”, el cual se identificaba bajo una bandera roja con un círculo blanco y las letras RN (Rock Nacional) en el centro. Resistencia, Arkangel, Gillman, Grand Bite, Farenheit, Equilibrio Vital, Fresa, Horus, por mencionar algunas, llenaban los distintos locales a nivel nacional, llegando inclusive a completar la capacidad del mismísimo poliedro de caracas, SIN NECESIDAD DE ESTAR COMO COMPENSACION DE UNA BANDA INTERNACIONAL.

¿Qué es lo que ha cambiado?, no quiero caer en la polémica del porqué se dejó de lado dicha simbología, al punto tal de que hoy en día muy pocos la recuerden o del hecho de que uno de sus propulsores afirme con frialdad que “LAS PALABRAS MOVIMIENTO DEL ROCK NACIONAL YA NO TIENEN SENTIDO NI SIGNIFICADO”, tampoco en el absurdo argumento de la calidad de las bandas actuales puesto que en nuestros días existe una enorme cantidad de bandas de diferentes estilos, todas ellas de gran calidad y que cuentan además con un aliado muy poderoso para su difusión como lo es la internet, sumemos a esto, los programas de radio y Tv que sin ser abundantes ni contar con grandes recursos, ponen su grano de arena para la promoción del metal en sus distintas variantes. Lo que definitivamente ha cambiado es la actitud de los seguidores y seguidoras del metal en Venezuela.

Durante los últimos 20 años se ha venido observando un fenómeno que anteriormente era impensable, la gente asiste a los eventos de metal nacional ¡Y SE QUEDAN AFUERA!, me explico, se apersonan al lugar del evento unas 200 personas (en el mejor de los casos), pagan su boleto de ingreso unas 80 y el resto permanece DURANTE TODO EL EVENTO en las afueras del lugar conversando e ingiriendo alcohol. Ya ni siquiera se trata del mal que nos aquejaba a finales de los 80s y durante los 90s, el cual consistía en permanecer fuera de los locales esperando que bajaran el costo de la admisión o que simplemente se diera la mal llamada “puerta libre”, no; se trata de una actitud en definitiva mucho más perniciosa, la del “ir y no ver o venir y no entrar”.

Alguna vez le pregunte a una amiga asidua a este tipo de conductas y autoproclamada defensora del rock nacional y sus diversos protagonistas, el por qué de esta actitud y su respuesta me dejó pasmado: “ay es que es muy fino reunirse con los panas y estar aquí como una gran hermandad”. Mi respuesta produjo un intercambio de palabras algo desagradable con la amiga en cuestión y es que no logro entender cómo pueden asistir a un evento con la intención de reunirse con los amigos y quedarse afuera. Apuesto cualquier cosa a que jamás pensarían en “reunirse con los panas y quedarse afuera disfrutando de la gran hermandad entre los rockeros” si en el local estuviesen tocando grandes leyendas internacionales o sencillamente cualquier banda internacional de mediano renombre.

Como músico y como público no puedo evitar sentirme indignado, ojo, apoyo la moción de reunirse con los amigos, entiendo que un concierto de rock suele ser un punto de encuentro para gente a la que normalmente uno no tiene la oportunidad de ver con regularidad, pero ¿Qué pasa con el esfuerzo de las bandas y de los entes organizadores para llevar a cabo los espectáculos?, ¿Dónde queda el respeto que las bandas merecen?, ¿Dónde está la dignidad como público?, ¿Cómo es posible que se pregone a viva voz que nuestras bandas no sirven, o que nuestras bandas son malas, cuando ni siquiera las apoyamos con nuestra presencia en los conciertos quedándonos fuera de los locales?.

Las bandas en Venezuela trabajamos por simple amor al arte, a diferencia de la gran mayoría de las bandas internacionales, incluyendo buena parte de las bandas latinoamericanas. En nuestro país, los músicos de rock no podemos dedicarnos de lleno a la pasión que nos produce hacer la música que nos gusta, sino que debemos llevar a cabo distintas actividades para subsistir, bien sea estudios o trabajo, apenas si tenemos tiempo de dedicar algunas horas un fin de semana para ensayar y, la gran mayoría de las veces, no disponemos de un estudio propio teniendo que recurrir al alquiler de salas de ensayo.

Además de esto, agreguemos el hecho de que no contamos con sellos disqueros que financien las grabaciones y que los estudios de grabación son extraordinariamente costosos. Todos los gastos que conlleva estar en una banda salen de nuestro bolsillo porque creemos en el rock, lo llevamos en las venas y estamos dispuestos a hacer estos sacrificios.

La realidad oculta tras la organización de un evento no es más favorable, los organizadores, preocupados como es lógico por obtener al menos la cantidad invertida en el evento, suelen negarnos lo que normalmente le dan sin chistar a las bandas extranjeras, es decir pago en efectivo, transporte, comida, alojamiento y sonido acorde a las exigencias de la banda. (Aquí he de reconocer que no todos son así, pero digamos que es la actitud más común). Por ende, si las bandas quieren tocar bien sea en su propia ciudad o en otros estados, deben pagarse el transporte o utilizar los vehículos familiares, pagar de su bolsillo al personal técnico y en algunos casos los gastos inherentes a la comida, llegando a extremos de manejar 6 horas o más, para llegar al lugar del show, tocar y luego regresar, casi inmediatamente después, manejando las mismas 6 horas hasta el lugar de origen.

El tocar al lado de una banda internacional también es un punto álgido, normalmente lo único que consigues es el honor a nivel curricular de haber tocado con determinada banda y algunas fotos con tus ídolos. Lo que ocurre normalmente es que somos vituperados por el personal técnico de esas bandas y en algunos casos por la banda misma. No se nos permite una prueba de sonido y lo que es peor, de una consola de 120 canales, se nos dejan apenas 8 , el resto no se puede tocar, por lo tanto ES OBVIO QUE JAMAS PODREMOS SONAR NI REMOTAMENTE CERCA O PARECIDO A ESAS BANDAS.

Por supuesto, es lógico que no te permitan utilizar toda esa potencia de sonido que ellos traen, pero la audiencia normalmente no comprende esto y te abuchean o se dedican per secula seculorum a criticar tu actuación, tu trabajo y hasta celebran cuando en un evento internacional no hay una banda nacional abriendo el show (lo cual va contra la ley vigente).

Entiendo que (reconozcámoslo), existen algunas bandas (muy pocas), que no se dedican tan siquiera un poco a mejorar su performance, ni su ejecución individual, ni grupal, llegando a ser catalogadas sencillamente como “malas”, pero también estoy seguro que en buena medida muchas de las cosas que le criticamos a las agrupaciones vienen dadas por esta apatía de no ir a los shows o de ir y no entrar. Muchas veces los músicos hemos pensado ¿de qué vale grabar en un estudio con todo lo mejor, hacer una inversión en equipos, vestuario, tiempo de ensayo si al final van a estar 15 personas insultándonos en el lugar mientras las demás están afuera sin importarles lo que ocurre adentro?

Muchos podrán decirme “Hey no somos todos y además deberían tener al menos respeto por esos 15 que entraron pagando y querían verles” y tienen razón. Solo he querido esbozar un escenario de las cosas y que por un momento se piense en lo que significa ser músico de rock en Venezuela.

A lo largo de los años y de mi carrera musical he escuchado toda clase de comentarios a mi entender absurdos y contradictorios que, aunque tengan algún tipo de buena intención (que por mi parte no veo), nos hacen más daño que bien y que lamentablemente son el lugar común de mucha gente. Me refiero a los del tipo de:

“epale ¿cuando sale tu disco para que me regales uno?, yo siempre los he apoyado” (y justo es el pana que JAMAS va a tus conciertos).

“Epale chamo ¿Cuándo tocas?, avísame pero ya sabes me dejas pasar a mí y a los panas porque total vamos es por ti para apoyarte” (¿Dónde está el apoyo aquí?).

“No mi pana yo no fui a tu toque porque de pana te digo el rock no está hecho para ser cantado en español, sino Shakespeare habría sido escritor de metal”, (sin comentarios de esto).

“No mi pana, estoy pelando, imagínate ¿voy a pagar 30 mil bolos por verte tocar a ti y 3 bandas más,? No chico a ti te veo todos los días por ahí caminando, ¿voy a pagar para verte?, además las bandas nacionales no sirven, siempre suenan mal sino me crees fíjate como sonó fulano cuando vino la banda tal” (mientras te dice esto carga una franela importada de una banda “x” y está comprándose una caja de cerveza, inmediatamente después te habla que ya tiene las entradas de la banda “z” que viene en dos meses y que además se va a comprar mañana la colección remasterizada original de su agrupación favorita).

Suena quizá algo dramático, pero es una realidad, es por ello que me gustaría que la próxima vez que asistan a cualquier evento de metal piensen un poco en lo que significa ser fanático de la mejor música del universo, formar parte de un conglomerado sensible, con criterio propio y definitivamente superior intelectualmente a aquellos entes plásticos, danzarines de la moda, que viven acusándonos mientras se revuelcan en su propia miseria.

Pensemos en el orgullo que significa saber que nuestras bandas apenas ensayan unas 12 o 20 horas al mes y son capaces de dar lo mejor de sí al lado de quien sea. En el pundonor de los músicos que aun sabiendo que no les pagarán por su trabajo no dudan en salir y dejarse el alma en la tarima, aun cuando las condiciones de sonido e iluminación sean inaceptables desde todo punto de vista. Pero sobretodo piensen o mejor dicho pensemos en que como colectivo, nos une un solo ideal, no importa el estilo que nos apasione, este ideal se llama “ROCK”.

Asumamos la identidad del Rock hecho en Venezuela y, si en definitiva, opinamos que hace falta un cambio, pues seamos impulsores y protagonistas del mismo. No caigamos en la desidia, apatía y en la crítica destructiva, que tanto daño nos ha hecho, pero por encima de todo, APOYEMOS A NUESTRAS BANDAS, ENTREMOS A LOS ESPECTACULOS Y DEJEMOS DE QUEDARNOS AFUERA PARA “ESTAR CON LOS PANAS”, ESTEMOS CON LOS PANAS DENTRO DEL SHOW, OPINEMOS CONSTRUCTIVAMENTE EN LOS FOROS DE LAS PAGINAS WEB, SEAMOS PARTICIPES Y CONTRIBUYAMOS A LA MEJORA NO SOLO DE NUESTRAS BANDAS SINO DE NUESTROS PROGRAMAS ESPECIALIZADOS EN RADIO, INTENET Y TV.

ES LA UNICA VIA PARA FORTALECER ESTE MOVIMIENTO, ESTA ENERGIA, ESTA PASION DENOMINADA ROCK NACIONAL.

JOAD MANUEL JIMENEZ VASQUEZ